domingo, 28 de diciembre de 2025
¿Feliz año nuevo o Felices fiestas patrias?
Hoy viajaremos muy atrás en el tiempo, a los años en que hombres y mujeres como nosotros, protagonizaron la revolución independista de Chile. De tanto en tanto, se discute si la Junta gubernativa provisoria creada el 18 de septiembre de 1810, efectivamente marca el hito de nuestra independencia. Lo anterior debido a que la propia acta suscrita ese día deja expresa constancia de que se trata de una junta gubernativa provisoria en nombre del rey Fernando VII. Para entender esta fórmula que en apariencia rompe la dependencia política de la monarquía absoluta española, hay que introducir otro elemento. Siguiendo el credo emanado de la revolución de 1789, su más brillante líder y victorioso general, Napoleón Bonaparte llevó la guerra contra las principales monarquías de la época. España, cabeza de un imperio inmenso y colosal, cayó bajo su dominio, y el rey Fernando VII debió abdicar en favor de José I, hermano mayor de Napoleón, corría el mes de mayo de 1808. Los habitantes de la península decidieron organizarse a través de juntas que conservaran el poder para su “Amadísimo” rey. Es así como se organiza la Junta de Cádiz, y un Consejo de Regencia. El impulso de crear estas juntas también en las Indias, como se denominaba a los dominios del monarca en América, se generó en la propia Metrópoli que no solo felicitó la creación de la Junta de 1810, sino que animó a los criollos a enviar disputados para integrarse al consejo de regencia.
La noticia de la derrota de las tropas españolas, y de la captura del rey Fernando VII, avivó en la capitanía general de Chile y en el virreinato del Río de la Plata el afán independista. En mayo de 1810 se creó a Junta gubernativa del Río de La Plata, y el 18 de septiembre en Chile. En esa primera convocatoria a un Cabildo abierto, sólo concurrieron vecinos de Santiago, quienes fueron citados por “esquela”, la cual llevaba el siguiente texto: “Para el día 18 del corriente a las 9 de la mañana: Espera a Usted el muy ilustre Señor Presidente, con el ilustre ayuntamiento, en las salas del Real Tribunal del Consulado, a consultar y decidir los medios más oportunos a la defensa del reino y pública tranquilidad”. Recuerda don Jaime Eyzaguirre en su detallada Historia de Chile, que el cabildo se efectuó en día martes 18 de septiembre, entre las 9,00 horas Am y las 15,00 horas, a la sesión asistieron entre 350 y 400 vecinos de Santiago. Don Mateo de Toro y Zambrano, brigadier designado meses atrás como gobernador del Reino a la sazón de 85 años, se dirigió a los presentes diciendo “Aquí está el bastón, disponed de él y del mando”, luego dirigiéndose al secretario José Gregorio Argomedo, señaló: “Significad al pueblo lo que os tengo prevenido”. A continuación, Argomedo explicó que el gobernador de Chile renunciaba, para dejar al pueblo en libertad de adoptar las medidas más convenientes a la defensa del rey cautivo, y que era el Cabildo el que debía determinarlas. En seguida, hizo uso de la palabra el procurador José Miguel Infante, quien se refirió al sistema de juntas instaurado en España con motivo de la invasión francesa. Asimismo, mencionó la autorización del consejo de regencia para la constitución de Juntas como ya lo había hecho Cádiz. Sólo dos personas de los participantes del Cabildo se opusieron, defendiendo la postura del estatus quo, pero sus intervenciones fueron acalladas por el clamor unánime que a viva voz pedía “Junta queremos, junta queremos”. A continuación, se efectuó la elección de los miembros integrantes de la junta de la siguiente forma:
Presidente, Mateo de Toro y Zambrano.
Vicepresidente, José Antonio Martínez de Aldunate, obispo electo de Santiago.
Como Vocales: Fernando Márquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, Francisco Javier Reina, Juan Enrique Rosales.
Como secretarios: José Gregorio Argomedo y Gaspar Marín.
El acta que se conserva en bóveda del Archivo Nacional, expresa “Y a ejemplo de lo que hizo el señor gobernador de Cádiz, depositó toda su autoridad en el pueblo para que acordase el gobierno más digno de su confianza y más a propósito a la observancia de las leyes y conservación de estos dominios a su legítimo dueño y desgraciado monarca, señor don Fernando Séptimo. Y reconocer al supremo consejo de regencia”. Todos los presentes juraron lealtad y obediencia a la junta de gobierno instalada así. A continuación, y en señal de celebración y alabanza, las campanas de todas las iglesias se hicieron sentir, dando inicio a fiestas y bailes populares por toda la ciudad.
Como se puede apreciar de la lectura del acta de creación de la junta de 1810, no puede entenderse como un acto de ruptura total con la metrópoli. Fue sin lugar a dudas un hecho notable de organización, de coordinación entre quienes tímidamente algunos, y apasionadamente otros, abrazaban el ideal de la independencia. Como efecto inmediato de la constitución del nuevo gobierno, la junta rechazó la designación de un nuevo gobernador español para Chile, decidido por el consejo de regencia el 19 de septiembre. Lo que se informó tanto al Consejo de regencia como al designado, a quien se solicitó no viajar a Chile y permanecer en Montevideo.
Con la constitución de la junta gubernativa de 1810, se da inicio a lo que los historiadores denominan “La patria vieja”, que va desde este año, hasta 1814, año en que se impone por las armas nuevamente la dominación de la monarquía española. Un período que se inscribe entre los de mayor gloria para los patriotas chilenos, lo que marca el fin de las indecisiones y la consolidación de un encendido espíritu independista. En otra ocasión haremos recuerdo de los momentos de gloria y de honor, y de la gesta de nuestros héroes José Miguel Carrera y Bernardo O´Higgins.
La independencia de Chile deberá esperar varios años más de lucha, organización y sacrificio. El hecho es que, si bien el acta de la independencia en su texto original se encuentra desaparecido, presumiblemente destruido, se conserva en el Archivo nacional, una copia del texto usado como proclamación de la independencia. Este texto aparece fechado en Santiago a 12 de febrero de 1818, sin embargo, hace mención al acta suscrita por el director Supremo don Bernardo O´Higgins, en el “Palacio directorial de Concepción, el 1 de enero de 1818”. Existe controversia sobre el lugar de la firma, ya que algunos sostienen que materialmente se habría producido la firma, en los morrillos de Perales, cerca de Talcahuano, el 1 de enero de 1818.
De cualquier modo, nuestra independencia se habría sellado formal y materialmente, en 1818, el 1 de enero, fecha de la firma del acta, o del 12 de febrero, fecha de su proclamación. Se estima que se optó por trasladar la fecha a septiembre, por dos consideraciones. El propio texto del acta de independencia, señala: “La revolución del 18 de septiembre de 1810 fue el primer esfuerzo que hizo Chile para cumplir esos altos destinos a que lo llamaba el tiempo y la naturaleza; sus habitantes han probado desde entonces la energía y firmeza de su voluntad, arrostrando las vicisitudes de una guerra en que el Gobierno español ha querido hacer ver que su política con respecto a la América sobrevivirá al trastorno de todos los abusos.” En el texto los propios padres de la patria, le otorgan un carácter de revolución, a la constitución de la junta de 1810. Esto a su vez, admitiría interpretaciones, ya que se habría buscado fijar una línea de continuidad que le conferiría legitimidad, al esfuerzo de incipiente organización política. Asimismo, es dudosa esta interpretación, por la declarada lealtad y devoción al “legítimo dueño y desgraciado monarca Fernando séptimo”. Otra consideración, que pesó en la decisión de celebrar nuestra independencia en septiembre, es que, en aquella naciente República de inicios del siglo XIX, la economía se sostenía fundamentalmente de la actividad agrícola. Chile era rural, y las actividades más importantes, eran las de cosecha, que se efectúan precisamente en los meses de verano, Por tanto, con un espíritu práctico notable, se optó finalmente por celebrar en septiembre, permitiendo la continuidad sin interrupciones de las cosechas agrícolas.
Es hermoso, y muy ilustrativo, leer ese texto de la proclamación de la independencia de Chile, para recordar de dónde venimos: “...Y habiendo resultado que la universalidad de los ciudadanos está irrevocablemente decidida por la afirmativa de aquella proposición, hemos tenido a bien, en ejercicio del poder extraordinario con que para este caso particular nos han autorizado los pueblos, declarar solemnemente, a nombre de ellos, en presencia del Altísimo, y hacer saber a la gran confederación del género humano, que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes, forman de hecho y por derecho, un Estado libre, independiente y soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía de España, con plena aptitud de adoptar la forma de Gobierno que más convenga a sus intereses”.
Sea que celebremos el primero de enero o el 18 de septiembre, la decisión de los padres de la patria, en orden a impulsar un proceso de independencia total y absoluta, a partir de una aparente concesión de la metrópoli, nos muestran la sabiduría y la intrepidez de quienes nos precedieron. Asimismo, ilumina nuestros pasos en la búsqueda del buen gobierno. Es una luz de esperanza que perfora las tinieblas de los siglos, y nos muestra como fuimos capaces de organizarnos y como volveremos a hacerlo. Es un camino de continuidad y cambio, que nos sitúa 215 años después, en condiciones de fortalecernos con miras al futuro.
Ernesto Sepúlveda Tornero
Punta Arenas, lunes 29 de diciembre de 2025.-
domingo, 21 de diciembre de 2025
NOCHE DE PAZ
Después de cerrado otro proceso eleccionario en Chile, en pleno mes de diciembre, todo vuelve de un salto a la normalidad. Cesa la cantinela sin fin de la propaganda machacona y furibunda, y por fin descansan los oídos de tanto discurso encendido y quedan atrás las frases grandilocuentes. En los hogares de Chile, donde viven y conviven los José González y las señoras Juanitas, todo se centra en la navidad, el tiempo de espera que llega a su fin, y en compartir en paz y armonía la nochebuena.
Hombres y mujeres de todas las épocas han hecho un alto en el camino, para celebrar navidad como Dios manda. Siempre me gusta recordar en estas fechas, momentos de la historia en que la navidad marcó un momento especial, incluso cuando nadie lo esperaba.
Hoy los quiero llevar atrás en el tiempo, a la Europa que se enfrentó en la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1919. Recordemos que este conflicto se inscribe como uno de los más letales de la historia, con un saldo de más de 10 millones de muertos, y unos 20 millones de heridos. Una de las guerras más cruentas de las que se tiene registro, y donde las potencias de la época, estrenaron carros blindados de combate, ametralladoras, y el uso masivo de armas químicas, con el uso de gases venenosos. El frente occidental estaba ubicado entre Francia y Bélgica, la guerra se desarrolló a través del combate en trincheras. Ambos bandos se refugiaban en estrechas y profundas zanjas en la tierra. Desde allí se lanzaban recíprocamente toda clase de proyectiles. Entre la franja de trincheras de ambos bandos, se extendía una gran franja de terreno, conocida como “Tierra de nadie”. En ese espacio, es donde se libraron los combates cuerpo a cuerpo, en los sucesivos ataques en que un bando y el otro intentaban avanzar en el terreno. Prácticamente durante todo el lapso de la guerra, ninguno de los bandos obtuvo avances significativos. La “tierra de nadie”, estaba plagada de cadáveres, que quedaban abandonados.
Dentro de este terrible conflicto, que no por nada, se le denomina “la gran guerra”, sucedió un hecho, que de tanto en tanto se vuelve a recordar, a propósito de la navidad. Lo relata el historiador Stanley Weintraub, en el libro “Silent night” (Noche de paz) y sucedió a inicios de la guerra, en diciembre de 1914. En algo que hoy parece increíble, a lo largo del frente de batalla, en Yprés (Bélgica) y también en otros puntos del frente occidental se produjo en forma espontánea el cese al fuego. Tropas del imperio alemán, y tropas británicas, interrumpieron la masacre, para celebrar navidad. Fue un hecho insólito, que fue posteriormente, registrado por los medios de prensa, los soldados desoyeron las órdenes expresas del alto mando, que prohibían “confraternizar”, y dejaron de lado las armas. Sucedió el 24 y 25 de diciembre de 1914, y se habría iniciado cuando soldados alemanes, pusieron árboles de navidad, a lo largo de la trinchera, y entonaron la conocida canción “Stille Nacht" (en alemán, Noche de paz). Relata la historia, que desde el lado británico respondieron entonando villancicos en inglés. A partir de ahí, comenzó un acercamiento que, con gestos, e intercambio de frases, del tipo “Yo no disparar, tu no disparar”, se pasó derechamente a intercambiar objetos, a modo de regalo. Algunos intercambiaron botones de sus chaquetas, compartieron alimentos, y se pactó entre la tropa que esta tregua espontánea, se prolongaría al día siguiente en el día de navidad. Y así sucedió, las tropas aprovecharon de retirar los cuerpos de sus camaradas fallecidos. Los soldados de un lado ayudaban a los del otro bando a cavar las tumbas y enterrar los cuerpos, y viceversa. Luego las tropas, cocinaron y compartieron alimentos, y luego en un hecho inédito, se enfrentaron en un partido de fútbol. Eran miles de jóvenes forzados a dejar sus vidas cotidianas para ir al campo de batalla. Fue tal el impacto emocional de la espontánea tregua que muchos en las tropas no querían volver a los combates, por lo que los superiores amenazaron con castigos, que podían llegar a la pena de muerte, por negarse a combatir. El historiador Weintraub, consigna que muchos de los soldados registraron en cartas a sus familias, y en sus propios diarios, lo hermoso que había sido aquel momento. Los diarios de la época publicaron fotografías, tomadas por los propios soldados y enviadas a sus familias, donde se puede apreciar a las tropas compartiendo amigablemente, y también jugando a la pelota, como si estuvieran en un barrio de Liverpool o Berlín. Este momento histórico cargado de emoción fue inmortalizado en el “Estadio Brittania” en Inglaterra. A la entrada del estadio una estatua recibe a los hinchas, conmemora ese partido entre los jóvenes soldados ingleses y alemanes. La estatua lleva por nombre “All Together Now" (Ahora Todos Juntos) en ella se muestra a dos soldados ataviados con uniformes característicos, del ejército británico y alemán, estrechándose las manos, como disponiéndose a dar el puntapié inicial a la pelota, que está en el piso.
A lo largo de la Gran Guerra, se sucedieron numerosos episodios como éste, tanto en torno a la celebración de la navidad, como también, para permitir la realización de trabajos o ejercicio al aire libre. En todos ellos, las tropas cesaban el fuego, y departían en paz.
En otra latitud y ciento once años después, nos estamos preparando en Chile, para celebrar una nueva navidad. Posiblemente en calles y centros comerciales se escuchan villancicos, y en nuestras casas, incluso la conocida “Silent night”, “Noche de paz”. Es posible que la imagen que he traído ante sus ojos se vea como algo muy distante a la realidad que nos toca vivir. Es precisamente por esa razón que recuerdo a aquellos jóvenes soldados que fueron sacrificados en el altar del combate, y que en medio del dolor y de la muerte, supieron rescatar un espacio de humanidad, que es común a todos sin distinción. Somos tan afortunados de vivir en Chile, una tierra de paz y fraternidad, que, a ratos, damos muchas cosas por sentadas. Nuestro clima de convivencia, la paz que reina en nuestro territorio, no hay que darlo jamás por sentado. Debemos hacer cada uno lo que nos corresponde, para que nuestros hijos e hijas, puedan seguir disfrutando de la bendición de vivir en una tierra de paz. Si personas que estaban enfrentadas a muerte fueron capaces de deponer las armas, para abrazarse y recordar la magia de navidad, cuanto más podemos hacer nosotros, para mejorar nuestra convivencia en los hogares, en los barrios, en las ciudades.
Nuestro Señor Jesús, el Príncipe de la paz, nos permita desde esta tierra bendecida de Chile, valorar lo que hemos construido juntos, valorarnos en nuestras diferencias, para que, por nuestros hijos, y por los hijos de sus hijos, podamos trabajar, “Ahora Todos Juntos”, para poder tener un futuro en común.
Ernesto Sepúlveda Tornero
Punta Arenas, lunes 22 de diciembre de 2025.-
domingo, 14 de diciembre de 2025
2009 – 2025: La alternancia en Chile
Este domingo ha concluido en Chile un gran ciclo de procesos electorales iniciado en el año 2020 con el primer proceso constitucional y concluye con la elección presidencial 2025. Visto en retrospectiva un calendario electoral que nos tuvo concurriendo constantemente a las urnas. Un proceso agotador cuyos efectos en la masa ciudadana no se ha analizado suficientemente. Una señal de la lejanía de la clase política de los electores, al haber decidido un calendario de votaciones tan exigente, y luego haber repuesto el voto obligatorio, sin prever el hastío y el agotamiento de los electores.
Pero estos son aspectos meramente procedimentales, que no desmerecen en lo más mínimo el demoledor resultado de la segunda vuelta presidencial. Como anticiparon todas las encuestas, se impuso el candidato del sector conservador José Antonio Kast por sobre la candidata del progresismo Jeannette Jara. Como nunca antes, los vilipendiados estudios de opinión acertaron tanto en el resultado como en la magnitud del mismo, donde siempre se anticipó un resultado de 60% versus 40%. Si bien algunos más osados aventuraron un resultado similar al primer plebiscito de salida, donde el progresismo obtuvo un 38%. El resultado de Jeannette Jara mejoró un par de puntos esa performance, pero no logró superarlo sustancialmente.
Como lo hemos referido en columnas anteriores, en Chile desde la elección presidencial de 2009 en que se impuso el difunto presidente Piñera, hasta esta de 2025, se han alternado en el triunfo los sectores progresista y conservador. El último presidente que logró entregar la banda presidencial a una representante de su propio sector, fue el presidente Ricardo Lagos en el año 2006, que la entregó a la presidenta Michelle Bachelet en su primer mandato. A partir de allí, en 2010 la presidenta Bachelet debió entregar la banda al presidente Piñera. Luego éste le entregó la banda a la presidenta Bachelet en 2014, y luego ella la entregó por segunda vez al presidente Piñera en 2018. Habrá que esperar hasta 2022 para que en el elenco de presidentes surja un nuevo nombre. Allí el presidente Piñera entregó la banda a Gabriel Boric, primer presidente del progresismo que no proviene de la ex Concertación de Partidos por la Democracia.
El ciclo de alternancia se consolida prácticamente como una característica constitutiva de la democracia chilena. En marzo de 2026 el presidente Boric le entregará la banda presidencial a José Antonio Kast, el político conservador más votado, y el presidente con el mayor caudal de votos obtenido en la historia electoral chilena, en virtud al voto obligatorio. Será primera vez que un representante político del sector más duro de la derecha se alza con el triunfo.
La campaña electoral de 2025 se caracterizó por su rudeza, con acusaciones cruzadas de todo tipo, y una gran cantidad de promesas de campaña. Las propuestas más vistosas que se efectuaron, son las relativas a la delincuencia, a la inmigración irregular y al crecimiento económico. Tras el holgado triunfo y con la cabeza fría llegará el momento de definir las cifras concretas de estos compromisos, y la compleja tarea de construcción de equipos del nuevo gobierno.
El progresismo deberá lamer sus heridas, y ojalá hacer esa autocritica pendiente ya muchos años. La responsabilidad con cerca del 42% del electorado del país que respaldó al proyecto progresista, obliga a hacer una oposición constructiva, leal con Chile y respetuosa del dictamen de la ciudadanía.
El progresismo selló su declive en 2017 cuando no apoyó la candidatura del presidente Ricardo Lagos, ese fue el error de diagnóstico más grande en el ámbito presidencial. El desgrane y desangramiento del centro político iniciado allí, se profundizó en 2021, y el insospechado triunfo electoral de Gabriel Boric, sólo postergó el análisis. De algún modo la integración de una coalición con un nuevo eje hegemónico fuera de la centro izquierda, fue un placebo político que evitó hacer la necesaria autocrítica.
Los gobiernos de cuatro años son extremadamente breves para realizar cambios profundos, e incluso son breves para consolidar una agenda legislativa de corto plazo. El nuevo gobierno conservador va a tener mayoría en la cámara de diputados, pero no en el Senado, lo que es una buena noticia para la estabilidad institucional. Así como el gobierno de Gabriel Boric no pudo cumplir su promesa de hacer grandes transformaciones sociales y ser la tumba del neo liberalismo, tampoco José Antonio Kast podrá realizar un cambio radical, sino sólo la agenda legislativa que obtenga las mayorías necesarias.
Ahora que la elección ya pasó, estaría bueno sincerar las cosas. Ni el proyecto del progresismo pretendía instalar un gobierno filo soviético, ni la propuesta del sector conservador consideraba regresar al Chile de los años 80’. Ambas alternativas políticas representan enfoques distintos, dentro del sistema económico de libre mercado. También será el momento de reconocer que los indicadores macro económicos del país corresponden a una economía estable, con la inflación contenida, el desempleo a la baja, y una proyección de crecimiento económico para 2026 con crecimiento moderado pero sostenido. No es cierto que Chile se cae a pedazos, ya desde La Moneda, el sector conservador debe asumir con responsabilidad, las condiciones reales del país, para poder trazar el destino de desarrollo y progreso, que tanto el mundo progresista como el conservador desean para Chile.
No debemos dar jamás por sentada la democracia y nuestro estado de derecho, los avances conseguidos desde 1990 deben llenarnos de orgullo. Somos un país ejemplar, que hace una elección con más de 13 millones de participantes, y en menos de dos horas de terminada, se publican sus resultados. Resultados que son respetados y no cuestionados por ningún sector. Si pensamos que en Honduras votaron hace dos semanas y aun no terminan de escrutar los votos, lo que Chile hace elección a elección es un éxito notable de una institución pública que es el Servicio Electoral. Un orgullo que debe reconocerse y destacarse.
Afortunadamente la campaña electoral ya concluyó, y constituye un gran epílogo ver al presidente de la república llamar por teléfono al presidente electo, donde felicita el triunfo y compromete la colaboración para un traspaso ordenado del poder, e invita al presidente electo a La Moneda. Estos gestos republicanos son los que fortalecen la unidad nacional, y son los hilos que tejen el entramado complejo de nuestra sociedad. Las urnas hablaron, y el país vuelve a girar a la alternancia, sólo queda dar lo mejor de cada uno, desde el lugar en que nos encontremos en cada rincón de la patria. Ese es el deber cívico y la conducta responsable y consecuente con las ideas de progreso y justicia social que profesamos.
Ernesto Sepúlveda Tornero
Punta Arenas, lunes 15 de diciembre de 2025.-
domingo, 7 de diciembre de 2025
DOCTRINA MONROE: DOS SIGLOS VIGILANDO EL PATIO TRASERO
Este viernes presenciamos lo que podría ser una escena de un film bélico de Hollywood. Fue el lanzamiento de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, un documento de más de 30 páginas que firma el propio presidente Trump, y que fija las prioridades de su administración en política exterior. El texto ratifica el ideario del movimiento MAGA (Make america great again), y abunda en calificaciones hacia Europa y hacia los organismos internacionales. Sobre Europa no sólo desliza que está en serios “problemas económicos”, sino también señala que estaría “en riesgo de desaparecer como civilización en los próximos veinte años o menos”. Esta idea la vincula con el tema de la defensa, deslizando que varios de los países europeos no estarían en condiciones de sostener su economía y contar con ejércitos “lo suficientemente fuertes para seguir siendo aliados fiables” de USA. Trump sostiene “Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual”.
La tesis de la decadencia de Europa es promovida por los partidos de ultra derecha europea que pugnan por desestabilizar el sistema europeo, tales como Alternativa para Alemania (AfD), Vox en España, o Victor Orban en Hungría. En una declaración inusualmente explícita para un documento de esta naturaleza, Trump manifiesta expresamente como prioridad apoyar a estos partidos, sus aliados políticos, para que generen resistencia desde dentro, y promuevan el renacimiento del “espíritu occidental”. Los culpables de la supuesta decadencia europea, según Trump, serían la Unión Europea y otros organismos transnacionales. El jerarca estadounidense afirma que estos organismos socavan la libertad política y la soberanía, sus políticas migratorias están transformando el continente y creando conflictos. Además, reitera una imputación que antes han hecho los billonarios magnates de medios digitales, la existencia de censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política. Esto en directa alusión a las medidas adoptadas en Europa para controlar la difusión de fake news, contenidos falsos, o discursos de odio.
Un documento de este tipo, de acuerdo a la tradición de USA se suele publicar a inicios de una nueva administración. Lo particular de la actual publicación es una retórica agresiva, no sólo dirigida en contra de Europa, que ha sido aliado por más de un siglo de los Estados Unidos, sino también por la declarada intención de imponer sus términos en América Latina, a la que se alude como Hemisferio Occidental.
En lo referente a nuestro continente, llama la atención su declaración sobre la aplicación de la doctrina Monroe, para restaurar la preeminencia de los Estados Unidos. Se menciona incluso un “corolario Trump” de esta doctrina para la restauración contundente del poder y prioridades estadounidenses.
Pero, ¿De dónde surge la doctrina Monroe? Para saberlo debemos retroceder 202 años en el tiempo. El presidente de USA James Monroe en su mensaje anual al Congreso, el 2 de diciembre de 1823 enunció los que serían los cuatro puntos fundamentales de la política exterior de Estados Unidos.
1.-Estados Unidos no interferiría en los asuntos internos ni en las guerras entre las potencias europeas;
2.- Estados Unidos reconocía y no interferiría con las colonias y dependencias existentes en el hemisferio occidental;
3.- El hemisferio occidental estaba cerrado a la colonización futura;
4.- Cualquier intento por parte de una potencia europea de oprimir o controlar a cualquier nación del hemisferio occidental se consideraría un acto hostil contra Estados Unidos.
El discurso de Monroe de 1823 se inspira en la preocupación que existía tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, de que las potencias continentales intentaran restaurar las antiguas colonias de España en Latinoamérica. La revolución independentista americana que barrió con los dominios coloniales españoles, ocurrió entre la primera y la segunda década del siglo XIX. En consecuencia, eran jóvenes naciones recién independizadas. Se veía como un riesgo real que las antiguas potencias imperiales europeas tratarán de recuperar sus dominios, Estados Unidos también estaba preocupado por las ambiciones territoriales de Rusia en la costa noroeste de Norteamérica. Inicialmente, la intención fue suscribir una declaración conjunta con Gran Bretaña, para prohibir la colonización futura de América Latina. Esta idea que era apoyada por Monroe y por los ex presidentes Thomas Jefferson y James Madison, encontró oposición en el notable político, y uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, el secretario de Estado John Quincy Adams. Este terminó convenciendo de que el gobierno de los Estados Unidos debía emitir exclusivamente una declaración de política estadounidense.
Desde el punto de vista práctico, la declaración de 1823 del presidente Monroe, era inviable. La protección unilateral de los Estados Unidos sobre todo el hemisferio occidental, era insostenible desde el punto de vista militar. USA no era aún una potencia militar, por tanto, sólo la actuación de la flota británica, que reinaba en los siete mares podía disuadir a eventuales agresores en Latinoamérica. Lo que en los hechos ocurrió es que las llamadas potencias continentales no tenían aparentemente intenciones serias de recolonizar Latinoamérica. Por lo que la declaración política de Monroe fue ignorada durante décadas fuera de los Estados Unidos. De hecho, en 1833 el Reino Unido ocupó las Islas Malvinas, sin oposición de los Estados Unidos. Pasaron más de 20 años, para que esos principios enunciados por el presidente Monroe se reconozcan como la doctrina Monroe en la política exterior de USA. En 1845 y en 1848 el presidente James K. Polk, reiteró los principios de Monroe al advertir a Gran Bretaña y España que no establecieran posiciones en Oregón, California ni en la península de Yucatán, en México. Polk reinterpretó la doctrina en función del espíritu imperante del Destino Manifiesto. Ahora afirmaba que las naciones europeas no debían interferir con la expansión territorial proyectada por Estados Unidos. Al concluir la Guerra de Secesión, Estados Unidos concentró tropas en el Río Grande para apoyar la exigencia de que Francia retirara su reino títere de México. En 1867, en parte debido a la presión estadounidense, Francia se retiró.
A medida que el poderío militar y económico de los Estados Unidos se fue acrecentando, la doctrina Monroe se fue reinterpretando y extendiendo. El presidente Theodore Roosevelt en 1904 añadió el “Corolario de Roosevelt” a la Doctrina Monroe estableciendo que, en casos de faltas flagrantes y crónicas por parte de un país latinoamericano, Estados Unidos podía intervenir en los asuntos internos de ese país. Esta declaración va mucho más allá del espíritu original de Monroe, estableciendo un verdadero poder policial en el hemisferio. Sin embargo, los historiadores sostienen que, no obstante, su finalidad era impedir la violación de la Doctrina Monroe por parte de los países europeos. Algunos buscaron reparación económica contra estados latinoamericanos, como lo hicieron el Reino Unido, Italia y Alemania en 1902. Establecieron un bloqueo de la costa de Venezuela para obligar a ese país a pagar sus créditos. Theodore Roosevelt para detener estas acciones envió buques de la Armada de los Estados Unidos.
El Corolario Roosevelt fue anunciado en 1904 y 1905 como la nueva política latinoamericana dentro del mensaje anual del Presidente al Congreso de los Estados Unidos. El Corolario de Roosevelt se asoció estrechamente con la política del Gran Garrote de Roosevelt, que exigía la afirmación de la dominación estadounidense. Como consecuencia de esta política, entre la presidencia de Theodore Roosevelt hasta la de Franklin Roosevelt, Estados Unidos intervino con frecuencia en América Latina, especialmente en el Caribe.
Durante las largas décadas de la guerra fría, el gobierno de los Estados Unidos ejerció con mano de hierro el control de América Latina. La doctrina de la seguridad nacional surgida en los años 60´ para neutralizar la influencia de la Unión Soviética en el continente, fue inoculada a los institutos armados y a la oficialidad de las fuerzas armadas de todo el continente. Fueron los años dorados de la Escuela de las Américas de Panamá, donde se graduaron quienes luego encabezarían, los organismos de represión y exterminio de las dictaduras militares.
El anuncio de un “Corolario Trump”, que renueva los impulsos policíacos y cuasi imperiales del gobierno de los Estados Unidos sobre el hemisferio occidental, constituye una señal de alerta para los pueblos del continente. Ni la adhesión incondicional y rastrera al ideario MAGA, va a librar a nuestros países de la arbitrariedad y el chantaje. Someterse con la esperanza de un trato benévolo, traiciona nuestras tradiciones republicanas y libertarias. Estas nacen con los padres de la patria, luchando por nuestra independencia, y continúan con los presidentes de la República que supieron defender el interés nacional por, sobre todo, y que no temieron enfrentarse al dominio extranjero.
Ernesto Sepúlveda Tornero
Punta Arenas, lunes 8 de diciembre de 2025.-
Ver más en:
https://www.britannica.com/event/Monroe-Doctrine/Application-and-extension-of-the-Monroe-Doctrine
https://elpais.com/internacional/2025-12-05/trump-advierte-de-que-europa-se-enfrenta-a-la-desaparicion-de-su-civilizacion.html
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