SOLIDARIDAD
Los eventos que han
enfrentado distintas ciudades del país, causadas por fenómenos climáticos
inusuales para el mes de octubre, pone de vuelta en el tapete al cambio climático.
Ya no se trataría del “calentamiento” sino de la “Ebullición global”. Supimos
en estos días que, en sectores del océano pacífico, la temperatura del mar
llegó a los 30 grados, superando todas las previsiones. Este mes se ha
transformado en el más lluvioso del que se tenga registro en más de cien años
de mediciones. El dato proviene de la estación meteorológica de Quinta Normal
inaugurada en 1866, que lleva el registro ininterrumpido de las precipitaciones.
Al aluvión de Las Condes, le siguieron inundaciones severas en Providencia y
Ñuñoa. Y un inusual tornado que voló techumbres en Estación central. En el
preciso momento en que se ha iniciado la discusión de la ley de presupuestos de
2027, los ojos se vuelven hacia los recortes radicales que ha aplicado el
gobierno, a las áreas que contribuyen a reducir el riesgo o a atenuar los efectos
de los fenómenos climáticos. Se ha recordado que tras el terremoto y maremoto de
2010 el finado presidente Piñera anunció la adquisición de ocho radares meteorológicos,
equipamiento que permite a los científicos hacer un seguimiento segundo a
segundo de las condiciones de la atmósfera, y anticipar la llegada de eventos
que podrían ocasionar daños materiales o riesgo a las personas. Han pasado 16
años desde ese anuncio, para que, en el presupuesto del año 2026, se incluyera
la adquisición de un equipo móvil, que permitirá contar con una herramienta
fundamental para la investigación y para la prevención. En la propuesta de
presupuesto 2027, no se contemplan recursos para adquirir nuevo equipamiento,
por la reducción drástica del presupuesto de FONDEQUIP. Tampoco se contempla
fondos para formar especialistas en el uso de este equipamiento. No es de
extrañar, la ideología de ultra derecha es fundamentalmente negacionista del
cambio climático, y no acepta el efecto de la acción humana en el progresivo
calentamiento de la atmósfera. Las imágenes
que todos pudimos ver esta semana, es un brutal llamado de atención, a quienes
reducen el presupuesto de investigación, o el de obras públicas, que permiten
pavimentar caminos, construcción de taludes, colectores de aguas lluvias, u obras
de control sedimentológico. Se pretende ahorrar unos centavos, para terminar, con
la destrucción de los hogares y el patrimonio de las familias.
Algo que nunca se dijo
en la campaña presidencial, se muestra ahora en toda su desnudez y su crudeza. Los
tomadores de decisiones en la actual administración actúan imbuidos de la
certeza absoluta de su ideología, desconociendo los datos y la ciencia. Actúan
de espalda a la evidencia, y eso deja a la ciudadanía entregada al azar, a lo
que el destino pueda deparar, sin que la actuación del Estado, cumpla con el
rol de prevenir riesgos y atenuar sus efectos. Muchos han comentado, que, ante
los continuos eventos climáticos, el país se encuentra como ese perrito caído
en el Río Mapocho. Todas las autoridades hicieron despachos a los medios desde el
lecho del río sobre el rescate del can. Para que finalmente, tras horas de transmisión
televisiva, el perrito llamado “Morocho” terminara saliendo de las aguas por sus
propios medios. En estas semanas, y frente a los eventos climáticos, pareciera
que Chile está como el perrito Morocho, obligado a salvarse sólo.
Lo que falta es
solidaridad. Estuve en una interesante charla de mi amigo Marcos Buvinic, sobre
el tema de la solidaridad como motor de cambio social. La solidaridad vista no
como algo confesional, ya que Marcos es sacerdote, sino vista en su dimensión de
valor fundamental, y, por ende, universal. En resumen, la solidaridad nos obliga
a ponernos en el lugar del otro, ser empáticos. No es una acción a realizar ni
desde un pedestal, ni desde un pulpito, ni desde un curul parlamentario, ya que
obliga a estar parado donde están parados los que más sufren, los
desfavorecidos. En la solidaridad está involucrado algo profundamente humano,
como es el amor y el cuidado y preocupación por los demás. Hacia allá debiéramos
caminar. Como grandes referentes en esta materia se mencionó a Nelson Mandela,
Marthin Luther King, y Lech Valesa el líder del sindicato Solidarnosk que en
los años 80 se enfrentó al totalitarismo soviético. Se me ocurren a mí varios
más el cardenal Silva Henríquez y su lucha incansable por los DDHH en dictadura,
el dirigente sindical Manuel Bustos y la también dirigente sindical María
Rozas, quienes junto a Rodolfo Seguel, lucharon por la unidad del movimiento obrero
chileno. También un sinfín de hombres y mujeres menos conocidas, que
arriesgaron sus vidas para proteger las de los demás, en los años oscuros de
Chile.
Pareciera que la
preocupación por los demás es cosa del pasado, que era necesaria únicamente en
aquel tiempo, donde había que luchar, literalmente, por la vida. Pero eso no es
más que una ilusión óptica. El discurso político que manipula los temores de
las personas, para que adhieran a liderazgos de corte populista autoritario,
busca que cada persona se sienta sola frente a las amenazas del exterior. Se ha
buscado la exaltación del triunfo individual, como si este pudiese darse sin el
soporte de una familia, de una comunidad, y de un sistema de seguridad social
que garantice lo imprescindible. A poco andar, en escasos siete meses, todas
las promesas se han hecho humo, y la realidad es que nos tenemos a nosotros
mismos, y estamos obligados a buscarnos los unos a los otros, para encontrar la
solución a los problemas que nos atañen a todos.
Y sucede, que no es solo
en la contingencia climática, donde surge la necesidad de la acción solidaria. Ya
no funciona el discurso oficialista de las certezas absolutas, y de la fe ciega
en la magia del libre mercado. Esta semana, nos ha golpeado con violencia inaudita,
“el portonazo” de las AFP. Por una publicación del medio especializado
Bloomberg, nos enteramos de que las AFP operando en el mercado de los Estados
Unidos, apostaron los fondos de pensiones del fondo E, en operaciones
denominadas “Swaps de tasas”. En ellas se apostó a una bajada de la tasa de
interés en los Estados Unidos. Una operación propia de las inversiones de alto
riesgo, que pagan un alto interés si se cumple la apuesta, y a la inversa tiene
el riesgo de incurrir en una pérdida mucho mayor. Se habla de que las pérdidas
ascenderían a los 11 mil millones de dólares, del fondo que se diseñó pensando
en personas prontas a jubilar, con inversiones de menor riesgo. Como era de
suponer la asociación de AFP salió a explicar que se trataba de operaciones
normales, y que debía mirarse el largo plazo. A su vez la subsecretaría de previsión
social, en una pauta repetida, señaló que las operaciones habían cumplido con
la normativa.
El hecho es que el
sistema de pensiones, vuelve a quedar en tela de juicio. Un sistema que debiera
funcionar con los principios de la seguridad social, Oh coincidencia, uno de
esos principios es la solidaridad. Pese a que se reformó recién en el gobierno
pasado, el sistema de AFP muestra su verdadera cara, su principal objetivo es
el mercado de capitales. No es pagar buenas pensiones. Es un sistema donde los
dueños de las AFP, dentro de los cuales existen aseguradoras norteamericanas,
este año se repartieron multimillonarias utilidades. ¿Cuántos bonos recibieron
desde el año pasado los altos ejecutivos de las AFP por los swaps de tasas?, la
pregunta la hizo el ex ministro de Hacienda Mario Marcel. A él se sumó el ex
ministro de Hacienda del gobierno de Piñera, Ignacio Briones, quien, sobre la explicación
de las AFP, comentó si pensaban que todos somos tontos.
Algo que se aplaudió y
se llenó de manitos levantadas cuando se aprobó la reforma de pensiones, ahora
muestra las falencias que siempre ha tenido el sistema. NO + AFP, fue una de
las reivindicaciones más populares del 18 de octubre de 2019, del que se
cumplieron siete años ya. En retrospectiva la promesa de mejores pensiones, se la
llevó el viento, ya que los legisladores y el gobierno de turno, no se fijaron
en que el sistema de ruleta en el que se juegan las pensiones se mantuvo
intacto. Sólo se aumentó el monto mensual que llegará al bolsillo de payaso de
las AFP, para que sigan en su ronda de juego sin fin y sin control alguno. Luis
Messina el dirigente sindical que ha encarnado el No más AFP, y que fue el único
en contra de la reforma de pensiones del gobierno anterior, hoy puede decir con
toda razón, se los dije.
En otra dimensión de
la solidaridad. Se supo que muchas familias se ofrecieron para acoger al
perrito “Morocho” en sus hogares, ofreciéndole un espacio de cariño y cuidados.
En Chile nos nace naturalmente lo de empatizar y solidarizar, y no sería raro, que
con tanta calamidad como hemos tenido que enfrentar estos meses, esto aliente a
las comunidades a organizarse para enfrentar unidos la realidad que se nos presenta.
Cada quien buscará el espacio que más le acomode, pero ya está claro, que, encerrados
en la casa, y sin hablar con nadie, no resolveremos los problemas de nuestra
sociedad.
Si se trata construir
solidaridad, de encontrarnos, de reunirnos, hay alguien que tiene un verdadero
imán para atraer a las personas, para conectar y empatizar. Escribí sobre ella mi
columna “Michelle Bachelet y el 5 de octubre”, varios pensaron que yo sabía lo
que pasó después, pero fue solo una coincidencia, o sería una sincronía. El
hecho es que un par de días después, en una entrevista efectuada por la doctora
Paulina Astroza de la Universidad de Concepción, ante la pregunta “Usted cree que
no hay segunda sin tercera”. Michelle Bachelet, tras meditarlo unos segundos,
suelta un espontáneo y entusiasta “Sí, yo creo que sí”. Y eso lo cambió todo.
Michelle Bachelet representa esperanza en
tiempos difíciles, ella encarna la empatía, la solidaridad que tanto necesitamos
como sociedad hoy en día.
Ernesto Sepúlveda Tornero.
Punta Arenas, lunes 19 de octubre de
2026.-