Esta semana se
conmemoró en Magallanes a la Vicaría de la Solidaridad, este año se cumplieron
los 50 años desde su creación, el 1 de enero de 1976. En un auditorio repleto
de gente, ex prisioneros políticos, integrantes de las agrupaciones de DDHH,
voluntarios de CÁRITAS CHILE, abogados de DDHH, autoridades del Gobierno
Regional y representantes de la delegación presidencial y funcionarios del
gobierno. La actividad fue presidida por el obispo de la Diócesis de Magallanes,
Oscar Blanco y conducida por el sacerdote diocesano Marcos Buvinic. Participó
como panelista doña Paulina Echeverría, quien se desempeñó como encargada de la
Pastoral de los DDHH del obispado de Punta Arenas. Ella recordó cómo impactó el
golpe de Estado en la vida familiar y comunitaria de la ciudad. La ruptura de
amistades y relaciones sociales, instalándose la sospecha entre vecinos, el temor
presente en todo momento. En Magallanes, colaboraron con la pastoral de DDHH
decenas de voluntarios, que con coraje y valentía brindaron su tiempo, y arriesgaron
su propia seguridad para aliviar la angustia y el dolor de otros. Doña Paulina
recordaba cuando llegaron los primeros relegados a la zona, en la audiencia
había numerosos jóvenes, que no conocían lo que significaba ese término. Contó
la historia de ese joven detenido y torturado en Santiago, que en total
desconocimiento de sus familiares y amigos, fue sacado del lugar de detención y
enviado al lugar más distante que pudiera existir. Con una crueldad difícil de
dimensionar, a esa persona se la envío a cumplir con su relegación a la Villa Cameron
en la Isla Tierra del Fuego, casi 400 kilómetros de distancia de Punta Arenas,
que en aquel tiempo tomaba más de 6 horas llegar. El joven relegado sólo vestía
ropa de verano, no apta para las inclementes temperaturas de la zona. Según
recuerda doña Paulina, solicitó a través de Radio Presidente Ibáñez la
colaboración de la comunidad, y esta respondió aportando ropa de invierno
adecuada y nueva. Asimismo, hubo que conseguir una familia que recibiera al
relegado a su llegada a Cameron, lo que se consiguió a través del Párroco de
Porvenir. Con mucha emoción de los presentes, se recordó que en el aeropuerto
para retornar a su casa el joven relegado le dio las gracias, y preguntó “Que
hago yo para ayudar”. La respuesta la dio el pueblo de Chile, que se reunió en
torno a parroquias y capillas por todo el país, participando en comunidad, para
colaborar, para asistir. En Magallanes la pastoral de DDHH, también coordinó con
CÁRITAS, el trabajo de 14 comedores solidarios, que alimentaron a miles de
personas, durante la crisis económica de 1982. El aplauso de los presentes a
doña Paulina fue muy grande, por la dedicación y entrega al cuidado de quienes
más lo necesitaban.
Otro
testimonio relevante fue el del profesor Baldovino Gómez Alba, quien fue
detenido en Cerro Sombrero, en Tierra del Fuego en la escuela donde hacía
clases. Baldovino fue trasladado a cinco distintos ilegales de detención, donde
fue objeto de maltratos y tormento físico. Posteriormente fue enviado al campo
de prisioneros que la Armada de Chile había construido mucho antes del golpe de
Estado en la Isla Dawson. La voz potente de Baldovino Gómez, no tiene rencor ni
clama por venganza. Recordó la “Banalidad del mal” de Hannah Harendt, ya que
los funcionarios de las fuerzas armadas que realizaban los interrogatorios bajo
tortura, cumplían con horarios de oficina. A la hora de almuerzo interrumpían
los tormentos, para ir a buscar a sus hijos al colegio, y almorzar con su
familia. Después de almuerzo se retomaban los interrogatorios. De hecho, Baldovino
recordaba que en el lugar de detención de Colón 636 de Punta Arenas, llamado “El
palacio de la sonrisa”, desde sus calabozos escuchaban a oficinistas escribiendo
a máquina. Quienes ejecutaron las órdenes eran personas comunes y silvestres, incluso
en Punta Arenas quienes torturaron fueron integrantes de la banda, músicos,
ejerciendo como torturadores.
A los jóvenes
presentes en la sala, el representante de los prisioneros políticos, los instó
a que nunca dejen de luchar por sus convicciones, que persigan sus sueños y
valoren la democracia, que fue recuperada con mucho esfuerzo. Ver a los jóvenes
de Magallanes interesados en conocer más de la historia política y social de su
región es algo muy motivador y genera expectativas de una nueva generación de
ciudadanos conscientes de sus derechos.
A su turno, el
director regional del INDH Cristian Figueroa Fuentealba relevó el carácter
universal de los DDHH, y la obligación del Estado de Chile de garantizar a
todos sin excepción su libre ejercicio.
Las personas
que fueron víctima de detenciones ilegales, tratos crueles, tormento, o fueron
asesinados de formas inimaginables, eran personas de trabajo, obreros,
oficinistas, profesionales, estudiantes, en muchos casos menores de edad. Se
trataba de personas que no habían cometido falta o delito alguno, no portaban
armas ni explosivos, ni representaban una amenaza para la seguridad nacional.
Lo que demuestra que no existió justificación alguna para las detenciones
practicadas por los esbirros de la dictadura civil militar. Así quedó
acreditado en el Informe Rettig de 1990, y en el informe de la Comisión Valech,
así como en los miles de juicios que cuentan ya con sentencia condenatoria en
contra de ex militares que cumplen pena de presidio.
Los abogados
que ejercieron la defensa de los DDHH en Magallanes, constituyeron
posteriormente la Comisión de DDHH (CDH), que escribió con letras de oro la defensa
de la vida y la libertad de miles de personas. Dentro de ellos estuvo don Juan
Vivar y don René Bobadilla. En Santiago estuvieron entre muchos otros Roberto
Garretón, Fabiola Letelier, Jaime Esponda e Ignacio Walker. En tanto en la
defensa de acusados en Consejos de Guerra, en Valparaíso, destacó el abogado
magallánico Pedro Muñoz Aburto, que en todos sus casos logró conmutar condenas
a muerte, por el extrañamiento. Salvando la vida de hombres y mujeres jóvenes
cuya única falta fueron sus convicciones políticas. Otros recordados abogados de
la CDH fueron doña Laura Soto, y don Hernán Quintana Sepúlveda, quienes alegaron
decenas de recursos de amparo interpuestos en favor de víctimas de detenciones
ilegales en Valparaíso y Viña del Mar.
Dentro de las reflexiones
posteriores que nos surgieron, está la paradoja de conmemorar la labor
invaluable de la Vicaría de la Solidaridad, en el mismo momento en que el
actual gobierno presenta una reforma constitucional que pone en riesgo las
garantías y libertades que tanto nos costó recuperar. La libertad y la
democracia jamás deben darse por sentado.
Demostrando
que la Iglesia Católica aún ostenta una adhesión importante en la comunidad
magallánica, la convocatoria congregó a una gran cantidad de gente, había
personas de derecha e izquierda. Yo mismo estuve sentado al lado de un conocido
abogado y dirigente político de derecha, que cabe señalar, valora el trabajo de
la Vicaría de la Solidaridad, y no está de acuerdo para nada con la reforma
constitucional propuesta por el actual gobierno.
Al
término de la actividad, el padre Obispo invitó a los presentes a rezar un Padre
Nuestro. Puede parecer inusual en una actividad de este tipo, pero la inmensa
mayoría nos unimos en esa oración. Sí amigas y amigos, no sólo las personas de
derecha profesan la religión católica. Como ha sido desde siempre en nuestro
país, las numerosas personas de izquierda somos católicos. El pueblo es
creyente, hasta la gran Violeta Parra de conocida militancia comunista,
acostumbraba decir “A mí, a Jesusito no me lo quita ni el comité central”. Y
así nos vimos la tarde del jueves 20, emocionados todos, los de una vereda y la
otra, rezándole a Dios, con la esperanza que nunca más en Chile, se persiga y
aniquile a nuestro pueblo, y con el firme propósito y anhelo de lograr
construir una sociedad mejor para nuestros hijos e hijas.
Ernesto Sepúlveda Tornero
Punta Arenas, lunes 24 de agosto
de 2026.-