martes, 24 de mayo de 2016

21M EN LAS CALLES DE PANCHO

21M EN LAS CALLES DE PANCHO

A propósito de las duras imágenes de Valparaíso, que todo el país pudo ver por televisión el 21 de Mayo, nos surgen, como a la mayoría del país, una serie de inquietudes. Desde la obvia pregunta, quienes son y qué pretenden estos sujetos?, nadie ha salido a revindicar el ataque e incendio a farmacias, establecimientos comerciales y al edificio del Concejo municipal de Valparaíso. Pero las imágenes hablan por sí solas, existió coordinación, planificación, y la ejecución premeditada de las acciones que condujeron, al lamentable fallecimiento de un trabajador municipal. Cada vez resulta más evidente la existencia de grupos autodenominados “anarquistas” en el medio universitario, éstos aprovechan cada convocatoria a marcha, movilización, paro o huelga, para copar el espacio público, y a la sombra de la multitud que se manifiesta pacíficamente, realizar desmanes y destrozos, con una violencia que no se veía en las calles de Valparaíso desde la dictadura.

En este contexto son destacables las declaraciones de los ex líderes estudiantiles Vallejo, Jackson y Boric, rechazando las acciones violentas, y lamentando que producto de estos hechos haya fallecido un trabajador. El mensaje es claro y simple, nada justifica transformar la protesta o la movilización social en una danza de muerte y destrucción.

Cuanto de esta reflexión de los jóvenes parlamentarios, permea a las organizaciones estudiantiles y sociales en general, está aún por verse. Falta todavía un compromiso amplio y transversal de todos los sectores sociales por el respeto a la vida, y a la convivencia en paz en nuestra sociedad. Un consenso mínimo ético, sin el cual nada podrá construirse sobre base sólida. El respeto por los otros, es esencial al sistema democrático, y los estudiantes de secundaria debieran saberlo. No se es más listo, ni más revolucionario, ni más progresista porque se grite más, o se tenga la audacia de irrumpir, bajo engaños, en el mismísimo palacio de La Moneda.

En tiempos en que es mal visto, reprender o llamar la atención a los jóvenes por las conductas impropias o incorrectas, se extraña la presencia de los padres y las madres, responsables primeros de la formación de los futuros ciudadanos, los futuros trabajadores, los futuros científicos. Como he dicho, celebro las palabras de los líderes estudiantiles que llegaron al parlamento, sin embargo se requiere más compromiso. No se puede por la mañana lamentar los hechos de violencia y destrucción del 21 M, y por la tarde respaldar a una de las organizaciones convocantes, que responsabiliza a la Presidenta por lo ocurrido.

Existe una profunda fractura entre la realidad de los millones de trabajadores que viven endeudados, con sueldos miserables y jornadas extenuantes, y  quienes salen a la calle, no para expresar una idea, ni apoyar una causa, sino para dañar o destruir.
Las organizaciones sociales de Valparaíso deberán asumir el protagonismo que corresponde, para cuidar de su ciudad, patrimonio de la humanidad, pero más importante que eso, para velar por la seguridad de sus conciudadanos, y de sus compañeros trabajadores. El tema no se resuelve con más carabineros en la calle, se resuelve con más organización social. Hacerse cargo de esta responsabilidad es un deber para los militantes de izquierda, ya que no existe nada más reaccionario que dañar a la propia clase trabajadora, mientras  predico la defensa de la misma.

Los verdaderos “luchadores sociales” son los que están insertos en el tejido social, no aquellos que financiados por la tarjeta de crédito de un padre distante, pueden darse el lujo de comprar herramientas y otros elementos, sólo para ir a destruir el mobiliario público.

A los jóvenes estudiantes sugiero la lectura de un viejo libro, cuyas ideas están muy vigentes “Revolucionarismo pequeño burgués”: anarquismo, trostkismo, maoísmo, de Boris Leibson. Verán allí que la pulsión por  la violencia en política, ha estado presente antes, como lo está ahora. Cómo procesamos esta pulsión para producir dentro del movimiento social, frutos saludables para el progreso humano, es un maravilloso camino de aprendizaje, que va muchísimo más allá de la emoción fugaz del enfrentamiento callejero.


lunes, 25 de abril de 2016

REFLEXIONES DE ABRIL



Las exequias fúnebres del ex Pdte. Aylwin, fueron el marco para una serie de discursos, donde personalidades públicas como la Presidenta Bachelet, o la actual Presidenta del PDC, Carolina Goic, instalaron en  el debate nacional, la necesidad de tomar del extinto don Patricio, alguna de sus señas más características, el respeto, la tolerancia, su vocación por el dialogo. Yendo más allá, incluso la senadora Goic, imitó el perdón de Aylwin por las violaciones a los derechos humanos, pidiendo esta vez perdón por los escándalos de corrupción, que han aumentado el descrédito en los partidos políticos y en las instituciones.
Cuanto de ese espíritu de diálogo y entendimiento, de encuentro en torno al funeral de estado, ha permeado a la ciudadanía está por verse. Los problemas de nuestra democracia –aunque suene a eslogan de campaña-, se resuelven con más democracia. Y en momentos en que estamos inmersos en pleno proceso de discusión constituyente, nada debiera distraernos como sociedad de la noble y trascendente tarea, de participar en la construcción de la casa común.
Por todo lo anterior, nada resulta más ajeno al espíritu de diálogo y encuentro, y por qué no decirlo, ajeno al más puro sentido republicano, que el episodio de la fallida inscripción del pacto electoral de la Nueva Mayoría en el SERVEL. De verdad que ni los más enconados adversarios de la alianza de gobierno, daban crédito a lo que pasó. Un autogol de proporciones, y sin clara formula de solución.
Fingir que estos son “temas políticos”, que no interesan a la ciudadanía, es otro profundo error. Los ciudadanos están observando a sus líderes de opinión, a las autoridades políticas, a sus representantes en los municipios y en el parlamento. Nadie puede deslindar su responsabilidad en la no inscripción del pacto que permitiría por primera vez primarias legales a nivel de alcaldías. Por ello, que buscar la solución para este entuerto, no pasa por la revisión de la decisión original del SERVEL, sino que pasa por tomar la decisión política de abrir a la decisión ciudadana, qué liderazgos esperan que los representen mejor.
Sin lugar a dudas, que existen muy valiosas personas ejerciendo por largas décadas, exitosas experiencias de gestión urbana y territorial, en muchos municipios de Chile. Estos liderazgos no están en riesgo en una primaria, sólo se verán fortalecidos y ratificados. Por el contrario, quienes temen enfrentarse a la opinión ciudadana, son precisamente quienes no han sabido encarnar los más caros anhelos ciudadanos, y no pueden exhibir éxitos de gestión. En el peor de los casos, tenemos aquéllos que no sólo no han cumplido con la ciudadanía por no tener una gestión eficaz y eficiente, sino además, exhiben sólo conflictos y judicialización durante sus mandatos.
El coraje de pedir perdón que tuvo en su oportunidad el Presidente Aylwin, los gestos de la Presidenta de la República para resaltar la vigencia de valores que encarnó el ex gobernante, y las palabras de la Presidenta del PDC, conminando a los dirigentes políticos a hacerse cargo de las innumerables veces en que se ha actuado al margen de la ciudadanía. Más que simples declaraciones, constituyen en sí hechos políticos que deben producir en el corto plazo un cambio profundo en la forma en que se relacionan los partidos y sus dirigentes con el electorado al que dicen representar. El reclamo por más transparencia, más participación, por descentralizar las decisiones, ha llegado para quedarse, y se debe dar respuesta ahora, en lo inmediato, aprobando la realización de primarias para definir los cargos de votación popular.
Cómo salen del atolladero los partidos de la Nueva Mayoría? Resolviendo realizar primarias en todo lugar donde exista más de un contendor para un mismo cargo. Abrirse al escrutinio público desde la partida, dejar que los ciudadanos decidan, no sólo los del Gran Santiago, como ha sido hasta ahora, en decisiones cupulares que adopta una minoría de dirigentes políticos, a la usanza del siglo XIX.
Nuestra democracia se fortalece y se protege con más democracia. Si queremos en serio que todos y todas construyan la casa común, hay que devolver al pueblo lo que al pueblo pertenece, es éste la fuente y el origen del poder en una sociedad democrática. Deben ser los ciudadanos y ciudadanas quienes a través de primarias   elijan a sus candidatos. Sólo así habremos honrado la memoria de quienes ofrendaron sus vidas para recuperar la libertad y derrotar la dictadura.





lunes, 21 de marzo de 2016

LA VISITA DE OBAMA Y OTRAS YERBAS

La visita del Presidente Barack Obama a Cuba, ha despertado innumerables reacciones, así por ejemplo, el  ilustre militante Silvio Rodríguez,  recientemente compartió su apreciación, y la de sus cercanos, acerca de la histórica visita. Con claridad y sencillez el ídolo de la trova cubana, hace ver su positivo escepticismo, es buena la visita y el acercamiento, pero que se dé al término de un mandato presidencial, y con minoría en el congreso, no garantiza ni mucho menos, que esté cerca el fin del bloqueo.
De este modo, a ojos de parte de la población cubana, el líder de la súper potencia, brinda gestos de buena crianza y políticamente correctos por doquier, cumple con todos los ritos que el protocolo “revolucionario” establece, y muy por sobre todo, juega el rol que le gusta jugar, hace historia con su visita, y se aproxima, al menos en el discurso, a esa figura tan temprana e inmerecidamente galardonada con un nobel de la Paz.
La esposa de Silvio Rodríguez, dice que “ya quiere que terminen estos 3 días de visita, y lleguen los Stones”, una hija agrega, que espera que se relajen las normas para obtener visa de turista, y poder viajar a ver a su madre, que en los ochenta escapó en el Muriel. Un nieto plantea lo mismo en relación a poder visitar a su padre que reside en suelo estadounidense.
La tónica de las familias separadas, por decisiones políticas que provienen de la guerra fría,  pareciera un mínimo común denominador, tanto de los militantes del gobierno como de la disidencia. Algunos en tuitter decían que Yoani Sanchez la conocida bloguera cubana, iba a tener que buscar otro empleo, porque después de este viaje, se vendría un período de comunicaciones más abiertas y menos controladas, que lo harían innecesario.
Desde luego que es apresurado, sacar conclusiones sobre la visita, el régimen hasta ahora ha procesado sin grandes cambios, visitas igual de importantes, como la del Papa. Lo que de veras es importante, es el reconocimiento que hace el Presidente Obama, en la propia tierra cubana, de que serán los cubanos quienes decidirán su destino. Esto que parece una perogrullada, en el contexto de guerra fría, parecía impensado. Es ni más ni menos, una declaración explícita sobre la intervención norteamericana.
Es claro que la población cubana, el pueblo de Cuba, es una comunidad profundamente politizada, en un sentido o en otro, los cubanos tienen una clara opción política. A nadie deja impávido el proceso que se está viviendo, todos tienen opinión, y si de pronto se convocara a la población a la asamblea constituyente, el proceso sería masiva y entusiastamente desarrollado.
De pronto recuerdo a fines de los años 80’ en Chile, el proceso de transición a la democracia, la participación en el plebiscito del 88, las primeras elecciones abiertas y vinculantes. El anhelo de libertad y democracia estaba en ebullición, el movimiento popular hervía en las poblaciones y en los frentes sindicales y estudiantiles.
Con la perspectiva del tiempo, se comprende por qué en el Chile de esos años,  los poderes fácticos pactaron una salida que evitó llamar al pueblo a la asamblea constituyente. Una negociación de la cual se desconocen muchos aspectos, pero que se puede presumir, fue sobre la base de respetar el orden público económico de la dictadura. Libre mercado casi sin freno, leyes laborales permisivas y flexibles para el empleador. Todo hecho a pedir de boca del gran capital.
Tuvieron que pasar casi 30 años para que se empezara a hablar en Chile de asamblea constituyente, y es precisamente ahora, con una  población, con mínima participación en organizaciones sociales, partidos políticos, o iglesias, individualista, presa del consumismo, y esclava del dinero de plástico.  Una sociedad despolitizada, que es presa fácil de las ofertas populistas.
La Cuba de los Castro no es la Cuba de Batista, eso es indudable. Los progresos en desarrollo sanitario y educacional están a la vista. Sin embargo como en todos los regímenes de partido único, resulta muy difícil sostener que reina allí la libertad y la democracia. Una transición hacia un régimen que admita la competencia electoral con plenas garantías para todos, y el respeto de las opiniones diversas, es un desafío muy complejo de implementar, pero sin el cual, dará exactamente lo mismo, la visita del Sr. Obama.
Por ello, traigo a la memoria nuestra transición a la democracia, porque no da lo mismo la forma en que se haga, en Chile se hizo sobre la base de mantener la primacía absoluta del capital por sobre el factor trabajo. Sobre la base de conservar estructuras que garantizaran poder de veto a las fuerzas políticas herederas de la dictadura. Y ahora vemos de qué forma estaban imbricadas las influencias del gran capital con los intereses bastardos, de políticos de un amplio abanico de partidos.
El régimen que impera en Cuba, ha sido idealizado por varias generaciones de militantes de izquierda a lo largo de los años, muchos de nosotros hemos valorado, y valoramos, la apuesta por el desarrollo humano, por la infancia, por la mujer, por la dignidad. Sin embargo, el anhelo de libertad –que leyendo a Silvio Rodríguez, vemos que no es una declaración en contra del gobierno-, está a la base de la construcción de cualquier sociedad que aspire al socialismo. Esto lo supo tempranamente el Presidente Allende, de ahí sus grandes discusiones con Fidel Castro, y de ahí también la admiración del compañero Ernesto Che Guevara “ Salvador Allende, quien pretende hacer lo mismo, por otros medios”. Cómo conjugar estos principios básicos, es un complejo juego de pesos y contrapesos, que sólo un régimen plenamente democrático puede cautelar.

El pueblo cubano, es soberano para decidir su destino. La dignidad y el coraje que ha demostrado en estas décadas, le han ganado el respeto de los demócratas del mundo entero, y por  cierto el apoyo y solidaridad de los socialistas chilenos.

martes, 23 de febrero de 2016

MAS ALLÁ DEL FESTIVAL DE VIÑA



Transcurrido un año desde los luctuosos hechos del verano 2015, la actividad política chilena parece ir de tumbo en tumbo, girando hasta lo que ayer se creía el subsuelo, y ahora sólo es otro nivel, bajo el cual se puede seguir descendiendo. Las formalizaciones de PENTA, SQM, y CAVAL, amén de otras que podrían venir en otras “aristas” de la investigación penal-tributaria que lleva adelante la fiscalía, dan el marco para un escenario en el cual, las profundas transformaciones que lleva a cabo el gobierno de la Presidenta Bachelet y la Nueva Mayoría, se subvaloran, se descalifican, y en el mejor de los casos, se miran con sospecha.

El marasmo en que ha entrado el proceso político, permite que grupos de interés tan diversos como ciertos gremios del sector público, o el poderoso lobby “camionero”, incurran en acciones de fuerza, que ponen en jaque el normal desarrollo de la vida de millones de personas. El clima de descrédito hacia la actividad pública, facilita el discurso populista. Los líderes del mundo social, económico, y político se sienten inhibidos de convocar, de convencer, de conciliar.

En el escenario actual, el ataque aleve a la honra de las personas, la mofa grotesca y simplista de las figuras políticas es el forraje suculento con que se alimenta el show business. Como ha sido tradicional en Chile desde la dictadura, los medios hacen su ganancia con el discurso “apolítico”.  Grandes figuras del humor nuestro se consagraron haciendo reír al dictador, repitiendo frases injuriosas, con que se menoscababa a “los señores políticos“.

Claramente, dejamos atrás ese escenario siniestro y sanguinario, pero no puede negarse que en los medios se nota un tufillo, que está muy lejos del sano y libre ejercicio de la libre expresión, y parece más bien, un ejercicio planificado de demolición del adversario.

Es ilusorio pensar que en el escenario electoral que enfrentamos, la dinámica de los actores vaya a cambiar mucho. Por lo que se vuelve más relevante el esfuerzo que deberá hacer la administración para poder cumplir su programa de gobierno.

En este sentido, la gran tarea, la “madre de todas las batallas”, es el compromiso de generar una nueva constitución. La transición va a concluir, cuando dejemos atrás los enclaves autoritarios, y la constitución de Pinochet.

El proceso de generación de la nueva constitución, nos convoca a todos, no sólo al pacto de gobierno. Incluso los más encendidos militantes antisistema, tendrán cabida en los diálogos y cabildos. Si lo decías por las redes sociales, y lo gritabas en las calles, por qué no decirlo en la asamblea constituyente.

Hoy en día, estamos siendo convocados a la elaboración de un nuevo pacto social, al mismo tiempo que estamos en el reino de la desconfianza y de la decepción. Como sobreponernos a la falta de entusiasmo, a las ganas de “irse para la casa”? Cómo re encantar a las grandes mayorías para entrar de lleno en la construcción de las bases de la futura sociedad?

Creemos que las personas son por naturaleza buenas, actúan de buena fe, y la excepción las hay mal intencionadas, falaces, o derechamente corruptas. En la distinción, está la clave de la convivencia social. El re encuentro nacional, que implican los diálogos y cabildos constituyentes, requieren que todos nosotros seamos capaces de mirar más allá de la pantalla del Smartphone, requiere de la reunión física con nuestros vecinos y conciudadanos.

Lejos de las caricaturas  y de la alicaída imagen de los actores políticos, el tiempo presente nos conmina a la acción, a salir de nuestras casas, nunca antes en la vida republicana fue tan importante la participación como ahora. Por ello, no dejarse amilanar por las acciones mediáticas (siempre interesadas), e incorporarse con energía en la noble tarea de construir y de ser “dueños de nuestro propio destino”.



martes, 10 de noviembre de 2015

EL FIN DE LA TRANSICIÓN


Los recientes acontecimientos acerca del denominado “Cártel del confort”,  nos muestra la parte más oscura y cuestionable, de  un grupo económico, líder en el rubro forestal y de la industria del papel, además de fuerte inversionista en el sector pesquero y de servicios.  Cómo llega a este lodazal el presidente, y principal financista, del  más reputado centro de estudios, vinculado a la derecha económica y política, es una incógnita. Monarca indiscutido de las cenas empresariales, de los eventos sociales, y de un cuanto hay de actividades filantrópicas, la fortuna de este grupo empresarial, hace rato que figura en el ranking Forbes. Con una historia señorial que hacía las delicias de los lectores de revistas de papel cuché, el llamado grupo Matte, era hasta ahora una de las más sólidas “marcas”, sinónimo de éxito en los negocios y un cierto sentido de “interés público”, en sus actividades no comerciales.
Los entretelones de la investigación que ha llevado, con gran eficiencia la fiscalía nacional económica, dejan entrever una  fórmula burda y brutal,  para controlar el precio de los productos, al gusto de las dos empresas de posición dominante. Los consumidores de elementos de primera necesidad para el aseo personal, como papel confort, toalla nova, pañuelos desechables, en otras palabras todos los chilenos y chilenas fuimos engañados por más de 10 años, forzados a pagar precios elevados por la colusión empresarial.
Es inevitable recordar un ejercicio similar, protagonizado por altos ejecutivos de cadenas de farmacias chilenas, hace un par de años, donde también existió colusión para subir los precios, esa vez de medicamentos de consumo masivo de la población. También se produjo, hace un breve tiempo,  esta acción contraria a la  libre competencia, entre las grandes empresas productoras de pollos.
Se sospecha, aunque  siempre se ha negado que las empresas del servicio de transporte interurbano de pasajeros, en el centro del país, realizan un ejercicio similar, en da día festivo, o de fin de semana largo, o temporada alta. Donde todas las empresas, coincidentemente, alzan los precios en más de un 50%. Se explica en este caso, que los precios que existen el resto del año, son promociones especiales, que cesan solamente en las fechas señaladas.
En el libro: ”La riqueza de las naciones”,  uno de los textos, que ha servido para nutrir a los partidarios del libre mercado de todo el mundo, desde hace más de 300,  el padre de esta escuela económica, Adam Smith sostiene que el bienestar de la población se consigue, por la simple y libre conjunción entre las personas que producen y venden bienes, y quienes los compran. El verdadero motor de la economía y de la “riqueza” de una nación, es el deseo de surgir, el afán de obtener una ganancia individual. Quien posee este afán, consigue, aun sin proponérselo, un beneficio para toda la población, aún para los más pobres. Su referencia a la “mano invisible” del mercado, debe ser su frase más citada, y además la más controvertida. El sistema económico chileno, cuyas bases fueron construidas en medio del rigor de la dictadura, por los ex alumnos de la Escuela de economía de la Universidad de Chicago,  aplicaron a raja tabla las máximas de Adam Smith y de Milton Friedman,  tiene  contradicciones. Un discurso apasionado en pro de la libertad económica, bajo un régimen que restringió todo el resto de las libertades individuales. La promesa de prosperidad, lejos del yugo del estado, que funcionó sólo para unos pocos, en medio de la cesantía y la  indefensión en materia de seguridad social, con el “plan laboral” de Piñera, las AFP y las Isapres.
En Chile, sí se generó riqueza durante ese período.  Se produjo una acumulación acelerada de riqueza en un breve lapso, y en manos de unos pocos empresarios bien relacionados con el poder político y ex altos funcionarios de la dictadura, Uso de información privilegiada, privatizaciones truchas, negociación de contratos con las empresas estatales, las fuerzas armadas y con la administración pública realizados al margen de todo control.
Los grandes conglomerados económicos del momento actual, son continuadores o herederos de los llamados “grupos económicos” de los 80, aquellos que se repartieron el país, y fijaron las reglas del juego en un mercado sin regulación ni fiscalización. En la debacle del año 1982,  el dólar cuyo valor fijado artificialmente en  $ 32 (había permitido el llamado “boom económico”), se dispara por las nubes. Una estela de empresas y hogares en quiebra se extiende por todo el país. Allí al igual que en la crisis sub prime de USA, el estado interviene la banca. Es decir cubre los créditos que habían contratado dichos bancos con la banca extranjera, se respalda a las compañías de seguros, que habían vendido pólizas a empresas y entidades financieras inviables. Y en medio de una dictadura sangrienta, se salva a las grandes fortunas, para que el capitalismo tenga una nueva oportunidad. Por supuesto que esa bendición estatal llega sólo a los más grandes, como reza el título de un film “So big to fail”. Los pequeños empresarios desaparecen o se precarizan, los trabajadores pierden sus empleos, sufren embargos, pierden sus casas.
La gran solución para la capitalización de las empresas fue el sistema privado de pensiones. Un flujo constante y permanente de recursos frescos, riega generosamente las arcas empresariales, a través del templo del libre mercado. Las grandes empresas cotizan en bolsa, y las AFP (en cuyos directorios campean conocidos y experimentados ejecutivos o empresarios), compran compulsivamente dichas acciones. Los trabajadores de Chile, salvan al capitalismo con el sudor de sus frentes.
Los mismos bancos que agreden al pequeño comerciante con tasas usurarias, o exprimen al trabajador con intereses superiores al 50% al año, esos mismos bancos, obtienen financiamiento fresco y a bajo costo, a través de las millonarias compras de acciones que realizan las AFP.  Ósea, el trabajador paga para que le presten su propia plata.
Y de nuevo, en el momento actual nos  enteramos que en los pollos que comimos, el medicamento que  tomamos con frecuencia, y hasta en el confort o los pañales que usan tus hijos, se ha faltado a la verdad, se ha engañado, para obtener una mayor ganancia. La conclusión es inevitable: el sistema de libre mercado es una farsa, los padres del “modelo” chileno construyeron sus fortunas sobre la base de trampas, de engaños y de hipocresía.
Asimismo, finalmente después de 25 años, comprobamos que el control ejercido por los grupos de poder económico, social y político con que ha contado la derecha chilena, socavó desde su base la incipiente democracia. Nunca se revisaron las privatizaciones de empresas estatales estratégicas, las eléctricas, las generadoras, las sanitarias. Se redujo el aparato fiscalizador del estado, y no se entregaron herramientas a los reguladores. Se bloqueó reformas laborales, se defendió el sistema binominal por 25 años, se hizo uso y abuso del dinero en las campañas electorales.
 La transición  se dio por terminada, ya varias veces, pero  no sólo no ha concluido, sino que constituye hoy día el principal desafío para la comunidad, la ciudadanía, los consumidores, para el pueblo de Chile. El desafío de construir un estado social y democrático de derecho, donde el destino de la patria no esté entregado a unos cuantos capitalistas creativos, sino que sea definido por instituciones nacidas desde el seno mismo del pueblo. Donde los representantes elegidos en votación popular sean fruto del trabajo y compromiso asumido con los electores, más que por el dinero de los grandes intereses.
La elite económica del país, ya no podrá dictar cátedra a la sociedad sobre los temas que sólo el debate democrático debe zanjar, se acaba el veto social, cultural y político, y el poder debe volver al soberano.
 La credibilidad, la confianza en las instituciones se va recuperar, cuando cada uno de nosotros, tengamos la oportunidad de participar en la asamblea que defina al nuevo Chile, donde se rescate y valore el trabajo humano, la dignidad, la solidaridad y la felicidad.
Entonces y sólo entonces, la transición habrá terminado.


jueves, 15 de octubre de 2015

VIENTOS DE OCTUBRE

            Cuando parecía que el año se iba a continuar deshojando, semana a semana en una seguidilla de alarmistas portadas de prensa, crónicas amarillistas con mucho morbo por la delincuencia, casos de corrupción de empingorotados señores, y una cadena incesante de encuestas sin ninguna relevancia. Nos llegaron los vientos de octubre, y con ellos el anuncio más impactante para la democracia chilena desde el triunfo del NO en el plebiscito de 1988.
            La Presidenta, dando una señal de liderazgo muy contundente, convoca a todo el país a participar del proceso constituyente. Se acalla así a los agoreros de cierta prensa interesada, que planteaba majaderamente, que la mandataria poco menos estaba pensando en renunciar a su cargo. Nada más alejado de la realidad, se pone en marcha un proceso que concluirá con un nuevo texto constitucional, mediante un procedimiento que deberá establecerse por el parlamento .
Una a una se van engarzando las piezas de un nuevo y mejor sistema democrático. El año 2014 el gobierno de la Presidenta Bachelet puso fin al sistema electoral binominal, que consagraba un empate artificial entre las fuerzas políticas de centro izquierda, que sistemáticamente han ganado las elecciones parlamentarias, y la derecha que con tan solo el 30% de los votos, se aseguraba siempre uno de los escaños en disputa. Este año se inicia la discusión de la legislación que modifica la Ley de partidos políticos, perfecciona su democracia interna, y el financiamiento de la actividad política. A lo anterior, se suma el fortalecimiento del Sistema electoral, y  endurecimiento de normas de probidad en la actividad pública. Se define un itinerario claro y lo suficientemente amplio para la discusión de una nueva constitución. Se requiere vencer los cerrojos constitucionales del entramado creado por Jaime Guzmán y el denominado “grupo de los 8” en 1980, para ello se va a requerir de una población informada. Es por esto, que el proceso se inicia este mismo mes con educación cívica, para  que la población toda, comprenda los conceptos mínimos, para incorporarse a contar de marzo de 2016 a los diálogos participativos a nivel comunal, provincial y regional.
Se propone que el nuevo congreso nacional, electo sin sistema binominal  y con un nuevo mecanismo de financiamiento de campañas, sea quien defina el procedimiento para generar el nuevo texto constitucional. Los parlamentarios deberán optar entre 4 alternativas: Comisión bicameral; Convención constituyente mixta (que incluya a senadores y diputados); Asamblea constituyente; plebiscito para que la ciudadanía decida entre las tres opciones anteriores.
De este modo, por primera vez desde el retorno a la democracia, la Presidenta Bachelet nos permite discutir a todo nivel, las bases de nuestra convivencia común como país.
De inmediato se alzó la voz desde la ultraderecha chilena, los mismos que se dieron un gustito en el senado, rechazando el nombre propuesto por el gobierno para Contralor general de la República, argumentando su “falta de independencia”, ahora pretenden convencernos de que “la gente” no está interesada en este tema porque es un tema “político”. Los guardianes del modelo creado por los neoliberales de la Escuela de Chicago durante la dictadura, ahora alzan su voz para impedir que cada persona pueda participar y opinar sobre materias constitucionales.
Será fundamental para el éxito del proceso constituyente la participación masiva y entusiasta, de la población de todo el país. La única forma de contrarrestar el poderoso lobby del gran capital, que controla medios de comunicación masiva y centros de estudio, es movilizándose en apoyo a las reformas. Se ha extrañado el apoyo del movimiento “Marca AC”, que por primera vez ve plasmado, en una iniciativa de gobierno, la alternativa de asamblea constituyente.
Es así como paulatinamente se ha ido cumpliendo los compromisos del programa de gobierno, reforma tributaria, reforma educacional, reforma laboral, fin al sistema electoral binominal, reforma al sistema de partidos,  nuevas normas de financiamiento de la actividad política. Y concluiremos con una nueva constitución, nacida en democracia, con plena y amplia participación ciudadana.
Con esta iniciativa se cumple el grueso de compromisos del programa de gobierno de la Presidenta Bachelet, y su concreción, transformará profundamente nuestra sociedad, y el modo en que ejercemos nuestros derechos, la forma en que nos relacionamos con el estado,   y en general, en como ejercemos nuestro rol de ciudadanos.

Chile habrá cambiado definitivamente, a partir de los anuncios efectuados por la Presidenta Bachelet, junto a los vientos de octubre.

martes, 22 de septiembre de 2015

SEPTIEMBRE 2015: PRUEBA AL CORAJE NACIONAL


Septiembre en Chile, siempre es una mezcla de reflexiones acerca de nuestra trágica historia política, y una batería de celebraciones a lo largo y ancho del territorio, pródigas en libaciones, festines de distintos calibres, y consumismo desenfrenado, auspiciados por el dinero de plástico.
Este año, fue distinto, fuimos azotados por un terremoto de esos que sólo un territorio como el nuestro puede garantizar cada cierto tiempo. Con un nivel de destrucción material importante, pero con un número reducido de víctimas fatales. Circunstancia que fue destacada incluso por entidades internacionales como el PNUD, y medios de prensa extranjeros.
De algún modo, la destrucción y el dolor ocasionado por este nuevo embate de la naturaleza cambiaron el foco de atención de la ciudadanía, y se detuvo un espiral de violencia verbal, que parecía escalar cada día, en los partidos de la derecha y en sus medios afines.
Recordemos que se desarrolló  una verdadera campaña de desestabilización, en medio de la cual aparecieron unos muy “independientes y apolíticos” dueños de camiones, con amplia cobertura de prensa y TV en horario prime. Incluso con intervención del Cardenal Ezzati en su favor.  De pronto se aparecían fantasmas del pasado, el lenguaje destemplado de algunos dirigentes de la derecha, y la acción irresponsable de medios de comunicación afines a la derecha,  insinuaban serias enfermedades de la Presidenta,  siempre a nivel de trascendidos y filtraciones, se decía que la mandataria se encontraría inhabilitada para terminar su período.
Pero la naturaleza habló, e hizo callar el coro altisonante y majadero, y ahora las cosas parecen volver a su cauce natural, el gobierno liderado por la Presidenta continúa cumpliendo con la plataforma programática, y se van consolidando una a una las reformas ofrecidas durante la campaña presidencial.
Reforma tributaria que recaude más sobre la base de una mayor cotización de los sectores de más altos ingresos. Reforma educacional que garantice acceso igualitario y gratuito, sin selección, a la educación pública. Reforma laboral, en curso, que pondrá término al reemplazo de trabajadores en huelga, y consagrará la titularidad sindical.
Fin al binominal, y al financiamiento irregular de campañas políticas. Reforma y fortalecimiento del servicio electoral. Pendiente el inicio del proceso constituyente, que brindará a Chile una nueva constitución nacida en democracia y generada a través de un procedimiento amplio, legítimo y participativo. El gobierno parece retomar el control de la agenda pública.
Sin embargo, la profundidad de las reformas iniciadas, el nivel de transformación social y política que ellas entrañan, requerirá mucho más que un gobierno de cuatro años. La consolidación de los cambios, requiere tiempo, pero también el apoyo de una amplia base social y política. No basta sólo con tener la mayoría parlamentaria requerida para aprobar los proyectos de ley. Debemos zafar de la trampa que enfrentan  los movimientos progresistas en el mundo, que es acometer programas o procesos de reformas, contando con mayorías circunstanciales y en muchos casos precarias. Enfrentar reformas con una correlación de fuerzas insuficiente, y basada las más de las veces en el populismo, más que en un proceso escalonado, y progresivo de avances, que en su conjunto permitan concretar los aspectos centrales de la agenda progresista.
Para consolidar los cambios se requiere de una ciudadanía empoderada, movimientos sociales que vayan más allá de la coyuntura, y sean capaces de alzarse como interlocutores y como fiscalizadores permanentes de la acción pública. Y se requiere también un sistema de partidos políticos que dé cuenta de la diversidad y de la heterogeneidad de nuestra realidad política.
La gran medición, el gran diagnóstico de cómo va el país, será la elección municipal de 2016. Ninguna encuesta tiene valor frente a la opinión de las urnas. Si alguien en Chile alberga alguna duda, acerca del camino, acerca del rumbo trazado por el gobierno, serán los electores quienes se pronunciarán.
Si el respaldo a la coalición de gobierno es claro y contundente, no quedará ninguna duda acerca del derrotero fijado por la conducción política de la Nueva Mayoría. Se requiere un veredicto claro e indubitado. Un empate no sirve para disipar las nebulosas sembradas por la propaganda de la derecha y sus medios.
De algún modo, el mes de septiembre nos ha traído de vuelta la política verdadera, la de las soluciones concretas a problemas concretos, puestos en circunstancias extremas y dolorosas, se ha brindado una nueva oportunidad al liderazgo presidencial, de marcar con claridad los énfasis de su programa. Asimismo, ha obligado a la derecha a detener su campaña de desprestigio y de ataques personales, viéndose forzada a mostrarse más dialogante frente a la iniciativa de gobierno en la emergencia.

Octubre dirá si la oportuna y eficaz respuesta dada por la autoridad política, frente al desastre natural, traerá consigo incrementos en la adhesión o simpatía con el gobierno.