domingo, 16 de abril de 2017

LA ATRACCIÓN DEL VÉRTIGO


En los días posteriores a la decisión del Comité Central del PS, donde se optó por designar como pre-candidato presidencial al senador Guillier, se han sucedido una serie de expresiones de desconcierto, molestia, disgusto, de personalidades y figuras públicas de diverso origen. Es que esta decisión, postergada de manera inexplicable durante largos meses, dejó a uno de los partidos-eje de la Nueva Mayoría sin un candidato presidencial de sus filas.
Recordemos que desde las elecciones internas del 2015, donde asumió con amplia mayoría la senadora Isabel Allende, se instaló la idea de que la propia Presidenta del PS sería candidata presidencial del partido. Luego varias encuestas de opinión ( sí esas mismas), la instalaban como una de las figuras mejor evaluadas y con menor porcentaje de rechazo.
Qué pasó desde entonces? En una secuencia no lineal de hechos, se produjo la hecatombe comunicacional detonada por el llamado “Caso Caval”, esto condujo a la caída de las figuras más poderosas del gabinete: Peñailillo en Interior; Arenas en Hacienda; y Elizalde en Segegob. Todos ellos de la generación de recambio en sus partidos. Sabido es que Elizalde fue figura central en la campaña interna que llevó a la presidencia a Isabel Allende, por lo que fue un fuerte golpe a la gestión de ésta, verlo salir tan prematuramente del gobierno.
Sucede después la fallida inscripción de las primarias legales de la Nueva Mayoría, por responsabilidad atribuida por el SERVEL a la Presidenta del PS que no habría llegado dentro del plazo legal a cumplir con el trámite. Excusas más, excusas menos, gracias a acciones legales ante el TRICEL, se logró no sin esfuerzo la inscripción de dichas primarias, pero no para todas las comunas.
El panorama presidencial de la Nueva Mayoría se fue difuminando durante todo el año 2016, la más probable candidata del PS, desestimó continuar en carrera, dando a entender la existencia de supuestas presiones del entorno del Presidente Lagos, quien por ese entonces había sido proclamado como pre candidato por el PPD.
La pugna desencadenada al interior del PS por el tema presidencial, animó el surgimiento de las pre-candidaturas de JM Insulza y Fernando Atria, quienes fueron invitados a participar en una “Consulta ciudadana” que decidiría. Lamentablemente para ellos, el último pleno del Comité Central de la mesa dirigida por Isabel Allende, desestimó la realización de dicha consulta, dejando sin resolver la materia cuya responsabilidad le fuera asignada el 2015 por la militancia.
Finalmente, en las elecciones internas del PS, efectuadas el 26 de marzo de este año, resultó electa con amplia mayoría la lista encabezada por Alvaro Elizalde, lista conformada por amplios sectores partidarios, divididos entre quienes apoyaban la opción presidencial de Ricardo Lagos y la del senador Guillier.
La mesa directiva no dio señales de cómo se resolvería la materia. Y en un hecho inédito en la historia del partido se desestimó la votación a mano alzada de los miembros del Comité Central. Decidiéndose en votación secreta que el partido apoyaría al senador independiente Alejandro Guillier.
Y así llegamos a esta semana donde fuerzas tectónicas desconocidas, se mueven bajo nuestros pies y la hasta hoy amplia coalición de centro izquierda que derrotó a la derecha el 2014, pareciera vivir sus últimos días.
Es que un efecto  inmediato que produjo la decisión del PS de apoyar candidatura del senador Guillier en el PS, fue producir una fisura en el eje PS-PPD, y de paso en la DC, que junto a su pre candidata presidencial la senadora Goic, había advertido que la existencia de primarias presidenciales dependía de pacto programático y parlamentario.
La aparente inclinación del PS hacia un pacto político que implique abandonar el proyecto de la centro-izquierda, es un efecto no declarado en el Comité Central, y por su trascendencia, debe corresponder a ese órgano o a un nuevo Congreso del partido quien determine la nueva línea política.
La tentación de salir a disputar al “Podemos chileno”, el voto de las redes sociales, pareciera haber calado en algunos líderes, olvidando el notable aporte que ha hecho el PS a los gobiernos más exitosos de la Historia de Chile. Existe una actitud de vergüenza por los avances y progresos obtenidos desde el año 1990, no sin sacrificios y esfuerzos.
La construcción de futuros acuerdos programáticos va  a estar atravesado por este análisis, una confrontación ideológica no resuelta en los noventa entre “autoflagelantes” y “autocomplacientes” que  rebota de nuevo, con los mismos y también con nuevos protagonistas.
El piso se mueve bajo nuestros pies, las posibilidades de caer son altas, pero muchos de los que están a nuestro lado parecen embriagados por el vértigo de la caída.
Milito en el Partido Socialista, trabajé en la campaña del Presidente Lagos en 1999, y acompañé su opción presidencial el 2017, por sus ideas y propuestas, construidas transversalmente por todo el país. Propuestas que se contienen en el documento “Piensa Chile”, puesto a disposición de los partidos y también de los pre-candidatos presidenciales. Como militante disciplinado acataré la decisión adoptada por el Comité Central.
Lo anterior, implica actuar con responsabilidad. No sería responsable para mí, no advertir al liderazgo socialista el riesgo que enfrentamos, no solo de una futura victoria de la derecha, sino de la postergación por muchos años del proyecto político que hemos construido en la centro-izquierda chilena. Se debe actuar con firmeza y vehemencia en la defensa de nuestras convicciones y principios, pero actuar con prudencia en el trato y en el lenguaje, cuidando la relación con nuestros aliados.
La velocidad y la altura producen un vértigo, que es muy estimulante para los sentidos, todos lo hemos experimentado. Tomar decisiones que pueden potencialmente afectar a millones de personas, no deben adoptarse embriagados por el vértigo ni la emoción.


jueves, 2 de marzo de 2017

2017: EL AÑO DECISIVO

Cuando aún no termina de disiparse el humo de los incendios forestales más catastróficos de nuestra historia, una nueva calamidad nos cae en la forma de violentos aluviones. Nada parece indicar que este año será distinto a los demás en cuanto a golpes de la naturaleza o de la brutalidad humana.
            Sin embargo, es año de elecciones presidenciales. Un gran nubarrón se cierne sobre nuestras cabezas, la atmósfera se carga de electricidad, y amenaza tormenta. Es que la contienda que se avizora, será de proporciones, se juega nada más ni nada menos, la continuidad del programa de transformaciones sociales más profundo desde el retorno a la democracia. En la vereda de enfrente, y desde su cómodo lugar en las encuestas aguarda desde el 2014, el inversionista candidato. Todo ha jugado a su favor, una prensa adicta, encuestas on demand, y errores no forzados en la gestión política de los partidos de la Nueva Mayoría. Todo parecía correr a favor del candidato favorito del gran capital y de la gran industria. Todo seguía su curso natural hacia una pronta proclamación, y victoria en octubre. Todo hasta que sendas investigaciones de prensa, desembocan en acciones judiciales, que pretenden esclarecer si el ex presidente de los tics nerviosos, cometió “negociación incompatible” y “uso de información privilegiada”. Caso denominado “Exalmar”.
Pese a la negativa rotunda y con altos decibeles de su círculo más cercano, y a la escasa cobertura en los medios “amigos”. El caso se instaló en el imaginario colectivo, como uno más de los negocios audaces del ex presidente. No debía pasar a mayores, bastaría con unas cuantas entrevistas a ejecutivos y altos empresarios, expertos o ex ministros de su gobierno, que ensalzaran la gran obra realizada en política exterior. Sin embargo, junto con el levantamiento de la reserva en la investigación, se supo que el ex presidente sería citado a declarar como imputado en la causa. Cuando no acababa de reponerse de ese mazazo, se conocen antecedentes sobre la minera Dominga, empresa no incluida en el fideicomiso “Ciego”, y que se transa con una ganancia multimillonaria durante el mandato presidencial. También se afirma que una aplaudida intervención presidencial para “bajar” un proyecto energético en la misma área, habría beneficiado el negocio familiar.
Los tiempos de la política, muchas veces no coinciden con los tiempos de la justicia. Muchas decisiones deberán tomarse antes de que se haya dictado sentencia en los mencionados casos. Desde ya, la decisión del ex presidente de asumir una nueva candidatura presidencial. La decisión de los partidos de la derecha de llevarlo de candidato, o realizar primarias en el mes de julio de 2017. La decisión de sus adversarios en la derecha de concurrir a dicha primaria, o ir a primera vuelta.
Dadas las características de personalidad del ex presidente, creemos que va a insistir en su candidatura, va a hacer uso de la cobertura mediática que dispone, y de sus inmensos recursos financieros para acallar las críticas en su sector y va a continuar victimizándose. Finalmente va a buscar en el apoyo electoral, el agente blanqueador y desinfectante que le permita borrar de su currículum público, las sospechas y las dudas que lo ensombrecen.
En la vereda de la Nueva Mayoría, pese a resistir más de 3 años de críticas y ataques demoledores, la única figura que continúa su marcha con una voluntad inquebrantable, es la presidenta Bachelet. En una coalición negada tres veces, y mentada otras tantas sólo como “acuerdo programático”, los partidos han navegado en aguas tempestuosas,  no en las mejores naves, ni con las mejores tripulaciones. El año 2017, sorprende a la Nueva Mayoría tratando de llegar a buen puerto, pero haciendo agua, y con el timón averiado.
Sin claridad respecto de quien va a conducir al conglomerado de partidos, que pretende continuar en la senda del desarrollo, y del progreso social, los meses que restan hasta la primaria del mes de julio, depararán muchas sorpresas. Una de ellas la conocimos este verano, la DC pretende competir, y será su presidenta, una joven mujer magallánica quien asumirá el desafío. Qué pasará en el PS?, habrá una decisión antes de la primaria del mes de julio? Los titubeos y vacilaciones han hecho crujir la orgánica partidaria, y sólo una victoria maciza en las elecciones internas del 26 de marzo, permitirá a los socialistas ser factor decisivo en la definición presidencial.
Mal que mal, solo la DC y el PS aparecen como los partidos que llegarán inscritos en todo el país para el 14 de abril. Y es que gracias a las innovaciones legislativas para “mejorar” la política, se estableció esa fecha, como límite para que los militantes “ratifiquen” su militancia, y para que los  militantes nuevos se inscriban. Los partidos deben sumar al menos de 18 mil 522 militantes en todo el país. Requisito que ha resultado más difícil de cumplir, que lo que pensó el legislador. La derecha, hasta la hora de esta columna, no está reuniendo las firmas necesarias para inscribir ninguno de sus partidos. Debiera preocuparse el ex presidente? Me dicen, que él es independiente, y que podría juntar las firmas para inscribirse. También me dicen algún “raspado de olla” les quedará para movilizar a sus fieles.
Con un electorado más pendiente de las chimuchinas festivaleras, y más recientemente de las indagatorias de carabineros en la casa embrujada de Puerto Montt, que de la actividad política, el desafío mayor es para las fuerzas progresistas. Es la centro izquierda, la que tiene la vocación de cambio y transformación que nuestra sociedad requiere, y por ende es la que tiene que hacer el mayor esfuerzo por aumentar la participación en las elecciones primarias, y en las elecciones de octubre. Nada favorece más a la derecha y a sus mandantes del gran capital, que la falta de interés y la abstención electoral.

La decisión más importante de este año, será precisamente el levantarse a votar. Sin ese impulso mínimo necesario, nada impedirá a los partidarios del status quo, a los adoradores del mercado a ultranza, hacerse con el único poder que les falta, para asumir el control total en nuestro país.

lunes, 21 de noviembre de 2016

LA ORDEN DEL DIA

Dentro de las imágenes más desafortunadas del primer año de la instalación del gobierno de la Nueva Mayoría, está esa que nos brindó un senador de la república, a la sazón presidente de uno de los partidos de ese conglomerado. En la ocasión, e intentando graficar un pretendido ánimo refundacional, señaló que nuevo gobierno usaría una “retroexcavadora” para desmontar todo lo que se había hecho hasta ahora, para levantar “nuevos cimientos”.
Esa imagen, sumada a los bochornosos episodios de irregularidades en el financiamiento de campañas políticas, casos PENTA- SQM, y luego el denominado “Caso Caval”, terminaron por dinamitar no sólo la credibilidad del debutante gobierno, sino terminar con el menguado prestigio del sistema político por entero.
Llevar a cabo un programa de gobierno, que contiene variadas y profundas reformas, en este escenario, ha sido una tarea en la cual se volcaron todas las energías de los sucesivos gabinetes ministeriales. Con la mirada puesta en el cumplimiento del programa de gobierno, se perdió de vista un elemento consustancial al ejercicio del poder en un régimen democrático, la búsqueda de entendimientos con las otras fuerzas políticas, y procurarse el apoyo de las fuerzas sociales.
El sólo carácter transformador del gobierno de la Nueva Mayoría, debió ser el aliciente necesario para que el norte estuviese situado, no en el mero cumplimiento programático, sino en la consolidación de los cambios en las capas más profundas de la sociedad. No obstante, esa tarea los partidos de la coalición gobernante la dejaron a la responsabilidad de sus cuadros en el gobierno. Craso error, el ejecutivo debió concentrar toda su energía en llevar adelante una tarea ingente de formulación, diseño, y ejecución de políticas públicas, que tensionaron a la administración y exigieron del parlamento una disciplina y un orden para el que no estaban las condiciones. La esencial coordinación política, de los partidos políticos gobernantes con la base social, no se dio, y al cabo de un año y medio de gobierno, todas las mediciones de opinión ya arrojaban cifras de evaluación negativas, para las reformas.
El espectáculo que han dado en los últimos meses los liderazgos partidarios enrostrándose responsabilidades, por distintos tropiezos, desde la fallida inscripción de las primarias legales en el SERVEL, pasando por el resultado municipal, no ha hecho sino aumentar más el desapego de la ciudadanía, de la vida política del país.
Con el año 2017 en frente de nuestras narices, y la llegada de las premuras de desafíos electorales que se precipitan, la necesidad de conducción política en la Nueva Mayoría resulta evidente. Dejar los discursos altisonantes, y las recriminaciones a través de los medios de comunicación o a través de redes sociales, parece de Perogrullo, pero hasta el momento no es algo que se haya superado. Es una “cuestión de actitud”, el “animus societatis” requiere mucho más que una nueva carta suscrita por 7 personeros. Requiere de la instalación de un dialogo con la ciudadanía, no en las cuatro paredes de una sede partidaria. Un dialogo que interpele al ciudadano de carne y hueso, que se haga cargo de las pellejerías del día a día, y sea capaz de empatizar con sus deseos y aspiraciones.
Los problemas de la política se resuelven con política, y los de la democracia con más democracia. El Chile al que arribaremos en una nueva contienda presidencial, va a requerir más certidumbres que interrogantes, el liderazgo que mejor encarne la imagen de solvencia política y de autoridad supra partidaria, será el que se alce con el triunfo.

La orden del día para los partidos de la Nueva Mayoría, es recuperar la conexión con el cuerpo social, volver a las calles, hacer el trabajo territorial que se tiene abandonado, y asumir con humildad que el resultado seguirá siendo incierto con miras a las futuras elecciones, pero al menos se tendrá la certeza de haber hecho el mejor esfuerzo por recuperar con dignidad el respeto de la ciudadanía.

2016 EL AÑO QUE VIVIMOS EN PELIGRO

Los eventos que hemos vivido durante este año 2016, ratifican en forma indesmentible  nuestra condición de ciudadanos de un mundo globalizado.  Eventos sociales, económicos o políticos que ocurren a miles de kilómetros de distancia, impactan en nuestra vida cotidiana de manera alarmante. La elección de Donald Trump como el presidente número 45 en los Estados Unidos, nos muestra como la economía de un pequeño país del extremo sur puede verse afectada por decisiones tomadas muy lejos de nuestros hogares. La votación mayoritaria de los trabajadores norteamericanos de raza blanca, que le dio la victoria a Trump, impacta en millones  de trabajadores chilenos que cotizan en las AFP, que ven hundirse sus ahorros, con pérdidas millonarias.
No somos inmunes a los errores cometidos por otros.
Existe incertidumbre mundial respecto a un cierto sesgo proteccionista en lo económico y xenofóbico en lo migratorio, que tendría el electo presidente Trump. Sólo el tiempo nos dirá cuanto de su discurso estridente, se transforma en políticas concretas en la gran nación del norte.
Nuestra política interna no es ajena a estos avatares. Decisiones de inversión de una empresa criolla, pero que tiene domicilio legal en las Islas Vírgenes británicas, ponen en jaque al sempiterno candidato de la derecha a las elecciones presidenciales del 2017. Nuevamente la faceta de inversor bursátil del ex Presidente Piñera, le pasa cuenta en su carrera política. Fue cubierto en detalle esta situación por los medios Radio Bío-Bío y el diario electrónico El Mostrador. De inmediato fue trending topic, en la red social Twitter, y de ahí saltó a los medios escritos y a la TV.
En un medio como el nuestro donde las empresas propietarias de los medios de comunicación y de las empresas encuestadoras, marcan la pauta noticiosa, vimos con humor los esfuerzos de los medios vinculados a la derecha económica, para tirar “cortina de humo”, sobre estos aspectos de la vida del inversor-candidato. Primero literalmente, al dar cobertura exagerada a los incendios que afectaban a distintas localidades de la zona central. Y luego entrando de lleno en la farándula, con una cobertura inusitada de la detención de un personajillo de la TV local que estafó a medio mundo, y luego se fugó a Rumania.
Aun así, el candidato Piñera inició una baja en su adhesión, en la primera encuesta CADEM donde se midió el impacto. Pese a que no se consultó por las inversiones en paraísos fiscales, que es hoy por hoy, el tema más candente de ese caso.
Son tiempos muy difíciles para tratar de re encantar a los electores, la ciudadanía está más preocupada de llegar a fin de mes, y de cómo enfrentar los gastos de navidad y de fin de año, que de decidir quién conducirá a Chile desde el 2018.
El gobierno de la presidenta Bachelet, ha tenido que lidiar con sucesivos chascarros, y errores no forzados, asimismo, la coalición gobernante. La Nueva Mayoría prácticamente desde la fallida inscripción de las primarias municipales en el SERVEL, no ha dejado de estar en las portadas de los diarios, por diferencias intestinas, ventiladas públicamente. Todo lo anterior agravado por el magro resultado en la elección municipal, donde debió conformarse con derrotar a la derecha en elección de concejales, con 7% de diferencia a favor.
Entrando el fin de año, la designación de los nuevos integrantes del gabinete, debiera ser la oportunidad de cerrar filas, y apretar el paso, para concluir la agenda de gobierno. Está claro que las transformaciones iniciadas con la gratuidad educacional, el fin del binominal, la reforma tributaria. Y lo que será la propuesta de nueva constitución para Chile, constituyen hitos, que junto a la despenalización del aborto en tres causales, y el fin del reemplazo en huelga, ponen al gobierno de la Presidenta Bachelet entre los gobiernos que mayores cambios ha impulsado en la sociedad chilena.
Cuanto de esta transformación se traducirá en apoyo electoral para consolidar esta senda?, está por verse, ya la historia reciente demostró que incluso concluyendo una administración con altas tasas de aprobación (Bachelet uno y gobierno de Piñera), no se garantiza el éxito electoral de la coalición del mismo signo.
El clima político está tensionado por las denuncias que impactan al candidato de la derecha, y el fin de año sorprenderá a los actores políticos en medio de las definiciones de candidaturas para las presidenciales del cada vez más cercano 2017.
Qué podemos hacer nosotros? Salir de la apatía, romper el círculo vicioso de la desafección, el desinterés y la abstención, tomar partido, jugársela por una opción, y luego acompañarla en las urnas. Lo peor que podemos hacer por nosotros mismos y por nuestros seres queridos es dejar que otros decidan.
Recuerden a nuestros amigos gringos, lamentándose y marchando por las calles, en contra del electo presidente billonario Donald Trump, y recuérdense a Ustedes mismos, votando el 2009 por otro  candidato millonario, y todos  lamentándonos después.



viernes, 26 de agosto de 2016

EL DÍA DE LA MARMOTA


            La última encuesta CEP, y toda su alharaca posterior, nos trajo de nuevo a distinguidos y muy conspicuos personajes, que en los canales de TV y medios de prensa, explican con voces altisonantes los designios del oráculo. Es como la versión chilensis de “El día de la marmota”, aquel film donde Bill Murray viaja a un pueblito a reportear, la tradición que permite “predecir” si el invierno concluirá pronto, o durará aún 6 semanas más, dependiendo del comportamiento de la marmota al dejar su hibernación. Bill queda atrapado en el pueblo, obligado a vivir cada amanecer, el mismo día, una y otra vez, en una sucesión interminable de jornadas. Como en las peripecias de Bill Murray, el anuncio de una nueva tanda de vaticinios de la CEP, provoca gran alborozo en los medios, y en el mundillo de la élite política, como si fuese la primera vez.
            Tampoco nosotros pudimos sustraernos al rito, y vivimos nuestro propio “día de la marmota”. Revisadas las cifras se aprecia una definición discrecional de los temas sobre los que se pide opinar a la ciudadanía. No se considera el  tema de las pensiones, por estos días el tema más comentado, y que ha dado lugar en los últimos meses a las marchas más masivas, desde el retorno a la democracia. El reclamo por terminar con el sistema de AFP, sin ninguna sutileza se omitió de la encuesta.
            Los cerebros del CEP asimismo, tuvieron a bien, excluir de la medición, los casos de colusión empresarial y cohecho, limitándose a incluir el tema de la corrupción de “funcionarios públicos”, donde más del 90% de los encuestados manifiesta nunca haber sido víctima de petición de pagos o de coimas, por parte de funcionarios públicos, lo que echa por tierra la pertinencia de la pregunta. Y hace más evidente la omisión de la corrupción de la gran empresa.
            Lo más interesante de esta entrega, a mi juicio, lo representa la consulta acerca del grado de felicidad de los encuestados, con su propia vida. Absolutamente mayoritario con cerca del 70% de personas que se declaran “totalmente satisfechos” con su vida, así como sienten en un  20% que las demás personas están satisfechas con sus vidas. De algún modo, esta sencilla pregunta, estaría dando cuenta de una cuota de optimismo, que contradice los discursos agoreros de la élite. Es un mentís tanto para los grandes señores del 1% más rico del país, como también para los jóvenes movimientos antisistema.
            En lo que sin lugar a dudas, existe una gran interrogante es en torno a las preferencias del electorado, ante una eventual elección presidencial. El inversionista Piñera, figura al cabo de dos años de campaña, con un modesto 20% de intención de voto. En tanto el profesor Lagos, figura con un modestísimo 5%, al cabo de un mes de declaraciones vacilantes, que “no confirman, ni niegan”, una eventual campaña presidencial. Surge con gran sorpresa como la figura política con mejor evaluación, el periodista  Alejandro Guillier, quien desde  su labor como  conductor de noticieros de TV goza de la credibilidad que la ciudadanía le niega a los políticos tradicionales. Sin embargo, ante la pregunta presidencial, sólo un 1% señala que le gustaría como futuro Presidente de la República. Mismo resultado obtiene el actual Agente ante La Haya, José Miguel Insulza.
            De las personas encuestadas,  cerca del 70% no sabe o no contesta quien le gustaría o quien va a ser el próximo Presidente de la República. En otras palabras, la inmensa mayoría de los encuestados, estima que el tema de la presidencial de 2017, no es prioridad en este momento.
Este escenario introduce un grado de incertidumbre para la que no están preparadas las élites. Acostumbradas durante décadas a la tibia certeza del binominal, a la solidez de los metálicos aportes a las campañas políticas, y a un orden de cosas inalterado en lo esencial desde la dictadura. Los grandes y poderosos que periódicamente concurren al rito de la marmota, ya no encuentran allí los signos que les permiten avizorar el fin del invierno.
Es significativo que en momentos en que surgen voces de la calle, exigiendo aquello que no estaba en los planes de nadie, y en un estado de cosas, en que en Chile ni un solo abuso ni colusión empresarial, pasa desapercibida. La élite ponga la misma música de siempre, pretendiendo adormecer a los trabajadores, a los ciudadanos, a los estudiantes, al pueblo mismo.
Tal ha sido la pérdida del juicio de realidad de la élite, que hace menos de dos meses, el candidato Piñera iniciaba su gira de pre campaña por Chile, acompañado ni más ni menos que por el Pdte. de la asociación de AFP su ex ministro Pérez Mackena. En la semana siguiente irrumpía, en un montaje comunicacional  en defensa de la industria, el hermano del candidato, y creador de las AFP, José Piñera.
Será que estamos en los albores de una nueva era, donde las grandes masas de trabajadores, ciudadanos, estudiantes, adquieran el nivel de consciencia que les permitan construir un nuevo orden. Por cierto que sólo un exceso de optimismo, haría asumir que ese proceso de va a ser inmediato, y mucho menos de que el mismo, dependa de los próximos eventos electorales. Sin embargo, parece evidente que el viejo orden aquel que defiende “granjerías y privilegios que el sistema capitalista ha dado a unos pocos”, ha llegado a un nivel de deterioro en el imaginario colectivo, que no puede menos que sucumbir.
Cada uno de quienes reflexionamos en el Chile de hoy, tenemos la obligación de hacerlo en el colectivo. El momento actual requiere de darse cuenta, adquirir consciencia del propio valer, sólo en conjunto con los otros,  los millones de trabajadores y trabajadoras chilenos, podremos sentar las bases de una nueva forma de convivencia social y política, dotada de legitimidad, que nos permita reemplazar un sistema anquilosado. Por cierto, y en la más concreta, eso requiere transformar el pensar en acción, salir de la comodidad del Smartphone o el Tablet, dejar la participación virtual, para ir a la participación real. Ir a las marchas contra las AFP, discutir en el sindicato, en el club deportivo, en la asamblea estudiantil. Y por supuesto, participar en el régimen democrático, es votar. No dejar que otros decidan. Ese es el primer paso para un cambio más trascendente.


            

martes, 24 de mayo de 2016

21M EN LAS CALLES DE PANCHO

21M EN LAS CALLES DE PANCHO

A propósito de las duras imágenes de Valparaíso, que todo el país pudo ver por televisión el 21 de Mayo, nos surgen, como a la mayoría del país, una serie de inquietudes. Desde la obvia pregunta, quienes son y qué pretenden estos sujetos?, nadie ha salido a revindicar el ataque e incendio a farmacias, establecimientos comerciales y al edificio del Concejo municipal de Valparaíso. Pero las imágenes hablan por sí solas, existió coordinación, planificación, y la ejecución premeditada de las acciones que condujeron, al lamentable fallecimiento de un trabajador municipal. Cada vez resulta más evidente la existencia de grupos autodenominados “anarquistas” en el medio universitario, éstos aprovechan cada convocatoria a marcha, movilización, paro o huelga, para copar el espacio público, y a la sombra de la multitud que se manifiesta pacíficamente, realizar desmanes y destrozos, con una violencia que no se veía en las calles de Valparaíso desde la dictadura.

En este contexto son destacables las declaraciones de los ex líderes estudiantiles Vallejo, Jackson y Boric, rechazando las acciones violentas, y lamentando que producto de estos hechos haya fallecido un trabajador. El mensaje es claro y simple, nada justifica transformar la protesta o la movilización social en una danza de muerte y destrucción.

Cuanto de esta reflexión de los jóvenes parlamentarios, permea a las organizaciones estudiantiles y sociales en general, está aún por verse. Falta todavía un compromiso amplio y transversal de todos los sectores sociales por el respeto a la vida, y a la convivencia en paz en nuestra sociedad. Un consenso mínimo ético, sin el cual nada podrá construirse sobre base sólida. El respeto por los otros, es esencial al sistema democrático, y los estudiantes de secundaria debieran saberlo. No se es más listo, ni más revolucionario, ni más progresista porque se grite más, o se tenga la audacia de irrumpir, bajo engaños, en el mismísimo palacio de La Moneda.

En tiempos en que es mal visto, reprender o llamar la atención a los jóvenes por las conductas impropias o incorrectas, se extraña la presencia de los padres y las madres, responsables primeros de la formación de los futuros ciudadanos, los futuros trabajadores, los futuros científicos. Como he dicho, celebro las palabras de los líderes estudiantiles que llegaron al parlamento, sin embargo se requiere más compromiso. No se puede por la mañana lamentar los hechos de violencia y destrucción del 21 M, y por la tarde respaldar a una de las organizaciones convocantes, que responsabiliza a la Presidenta por lo ocurrido.

Existe una profunda fractura entre la realidad de los millones de trabajadores que viven endeudados, con sueldos miserables y jornadas extenuantes, y  quienes salen a la calle, no para expresar una idea, ni apoyar una causa, sino para dañar o destruir.
Las organizaciones sociales de Valparaíso deberán asumir el protagonismo que corresponde, para cuidar de su ciudad, patrimonio de la humanidad, pero más importante que eso, para velar por la seguridad de sus conciudadanos, y de sus compañeros trabajadores. El tema no se resuelve con más carabineros en la calle, se resuelve con más organización social. Hacerse cargo de esta responsabilidad es un deber para los militantes de izquierda, ya que no existe nada más reaccionario que dañar a la propia clase trabajadora, mientras  predico la defensa de la misma.

Los verdaderos “luchadores sociales” son los que están insertos en el tejido social, no aquellos que financiados por la tarjeta de crédito de un padre distante, pueden darse el lujo de comprar herramientas y otros elementos, sólo para ir a destruir el mobiliario público.

A los jóvenes estudiantes sugiero la lectura de un viejo libro, cuyas ideas están muy vigentes “Revolucionarismo pequeño burgués”: anarquismo, trostkismo, maoísmo, de Boris Leibson. Verán allí que la pulsión por  la violencia en política, ha estado presente antes, como lo está ahora. Cómo procesamos esta pulsión para producir dentro del movimiento social, frutos saludables para el progreso humano, es un maravilloso camino de aprendizaje, que va muchísimo más allá de la emoción fugaz del enfrentamiento callejero.


lunes, 25 de abril de 2016

REFLEXIONES DE ABRIL



Las exequias fúnebres del ex Pdte. Aylwin, fueron el marco para una serie de discursos, donde personalidades públicas como la Presidenta Bachelet, o la actual Presidenta del PDC, Carolina Goic, instalaron en  el debate nacional, la necesidad de tomar del extinto don Patricio, alguna de sus señas más características, el respeto, la tolerancia, su vocación por el dialogo. Yendo más allá, incluso la senadora Goic, imitó el perdón de Aylwin por las violaciones a los derechos humanos, pidiendo esta vez perdón por los escándalos de corrupción, que han aumentado el descrédito en los partidos políticos y en las instituciones.
Cuanto de ese espíritu de diálogo y entendimiento, de encuentro en torno al funeral de estado, ha permeado a la ciudadanía está por verse. Los problemas de nuestra democracia –aunque suene a eslogan de campaña-, se resuelven con más democracia. Y en momentos en que estamos inmersos en pleno proceso de discusión constituyente, nada debiera distraernos como sociedad de la noble y trascendente tarea, de participar en la construcción de la casa común.
Por todo lo anterior, nada resulta más ajeno al espíritu de diálogo y encuentro, y por qué no decirlo, ajeno al más puro sentido republicano, que el episodio de la fallida inscripción del pacto electoral de la Nueva Mayoría en el SERVEL. De verdad que ni los más enconados adversarios de la alianza de gobierno, daban crédito a lo que pasó. Un autogol de proporciones, y sin clara formula de solución.
Fingir que estos son “temas políticos”, que no interesan a la ciudadanía, es otro profundo error. Los ciudadanos están observando a sus líderes de opinión, a las autoridades políticas, a sus representantes en los municipios y en el parlamento. Nadie puede deslindar su responsabilidad en la no inscripción del pacto que permitiría por primera vez primarias legales a nivel de alcaldías. Por ello, que buscar la solución para este entuerto, no pasa por la revisión de la decisión original del SERVEL, sino que pasa por tomar la decisión política de abrir a la decisión ciudadana, qué liderazgos esperan que los representen mejor.
Sin lugar a dudas, que existen muy valiosas personas ejerciendo por largas décadas, exitosas experiencias de gestión urbana y territorial, en muchos municipios de Chile. Estos liderazgos no están en riesgo en una primaria, sólo se verán fortalecidos y ratificados. Por el contrario, quienes temen enfrentarse a la opinión ciudadana, son precisamente quienes no han sabido encarnar los más caros anhelos ciudadanos, y no pueden exhibir éxitos de gestión. En el peor de los casos, tenemos aquéllos que no sólo no han cumplido con la ciudadanía por no tener una gestión eficaz y eficiente, sino además, exhiben sólo conflictos y judicialización durante sus mandatos.
El coraje de pedir perdón que tuvo en su oportunidad el Presidente Aylwin, los gestos de la Presidenta de la República para resaltar la vigencia de valores que encarnó el ex gobernante, y las palabras de la Presidenta del PDC, conminando a los dirigentes políticos a hacerse cargo de las innumerables veces en que se ha actuado al margen de la ciudadanía. Más que simples declaraciones, constituyen en sí hechos políticos que deben producir en el corto plazo un cambio profundo en la forma en que se relacionan los partidos y sus dirigentes con el electorado al que dicen representar. El reclamo por más transparencia, más participación, por descentralizar las decisiones, ha llegado para quedarse, y se debe dar respuesta ahora, en lo inmediato, aprobando la realización de primarias para definir los cargos de votación popular.
Cómo salen del atolladero los partidos de la Nueva Mayoría? Resolviendo realizar primarias en todo lugar donde exista más de un contendor para un mismo cargo. Abrirse al escrutinio público desde la partida, dejar que los ciudadanos decidan, no sólo los del Gran Santiago, como ha sido hasta ahora, en decisiones cupulares que adopta una minoría de dirigentes políticos, a la usanza del siglo XIX.
Nuestra democracia se fortalece y se protege con más democracia. Si queremos en serio que todos y todas construyan la casa común, hay que devolver al pueblo lo que al pueblo pertenece, es éste la fuente y el origen del poder en una sociedad democrática. Deben ser los ciudadanos y ciudadanas quienes a través de primarias   elijan a sus candidatos. Sólo así habremos honrado la memoria de quienes ofrendaron sus vidas para recuperar la libertad y derrotar la dictadura.