domingo, 25 de abril de 2021

ERA QUE NO

 

            Se cuenta que, en medio de una crisis que hacía peligrar su gobierno, el presidente de Chile Ramon Barros, recibió una serie de telegramas, donde los ministros de su gabinete, le mostraban su apoyo. “Era que no”, fue la escueta y sabia declaración del presidente.

            Esta semana, pudimos leer en un matutino nacional, la “carta al director” de cinco ministros de estado, donde expresan que no es cierto, de que tengan una opinión contraria al presidente Piñera. Se refieren al requerimiento de La Moneda al tribunal constitucional. “Era que no”, debe haber pensado el superior jerárquico y jefe político de los ministros. Así estamos en Chile, amigos y amigas. En medio de la pandemia del siglo, con esfuerzos titánicos del sector salud, y de la población, por contenerla. Y al mismo tiempo, un mal gobierno, que cada día aporta más argumentos a sus detractores. Es que el presidente, después de la presentación ante el TC, para impedir un tercer retiro de ahorros previsionales, y de defender su postura, ante un país entero. En los últimos días anuncia, que está preparando su propio para realizar el tercer retiro. Es inentendible. Y ha sido fuente de descontento para la población, que empezó a salir a protestar nuevamente. También una causa para activar a un movimiento sindical, más bien silente el último año.

            En cuanto a la oposición, los últimos eventos, le dan una razón más para alcanzar la tan difícil y anhelada unidad. Todos miran lo que ha pasado en el Perú, donde más de una docena de candidatos, disputaron votos del mismo sector político, y hoy compiten en segunda vuelta los dos extremos.  Existen muchas razones para entender que la unidad de la centro izquierda, es la que permitirá continuar en carrera hacia La Moneda. Pero ninguna parece ser lo suficientemente poderosa, para llegar con candidatura única a la primaria presidencial.

            Esta semana, las dos candidatas de centro izquierda Paula Narváez y Ximena Rincón, hicieron una inédita propuesta conjunta. Plantearon al gobierno, la necesidad de establecer una renta básica nacional, que permita a las personas, sin distinción, sobrellevar esta crisis. El gesto tiene un fuerte simbolismo. Es un rechazo al intento de algunos de marginar a la DC, y es un desafío a los varones candidatos del mismo sector político. Al igual que en Perú, nos acercamos a las elecciones, sin rastros de lo que quieren los electores. Las encuestas políticas, han sufrido los efectos de la pandemia, y hoy sólo muestran  magros resultados para todos. Su poder predictivo, está en duda. Y por tanto ninguna decisión, se tomará, como en aquella infausta jornada de 2017, cuando por ese argumento, se desechó la candidatura del presidente Lagos.

            Son tiempos inciertos para todos. En la derecha, la eclosión de candidatos, no produce mayor entusiasmo, aunque recorran matinales, y revistas de papel cuché, son expresiones marginales. Difícilmente se distingue una candidatura de otra.  Las dificultades para desplegarse en campaña, por las restricciones sanitarias, son suplidas por algunos, recurriendo a lo más tradicional y predecible. En el caso del PC, los ritos y formas de un anunciado comité central, que proclama, sin sorpresa alguna, al alcalde Jadue, como su candidato. En otros casos, se da el salto a las plataformas virtuales. No sin cierto riesgo, debido a la sobre saturación de la oferta multimedia, donde la entretención, el estudio, y el trabajo, usan los mismos espacios virtuales. Creo, que la forma en que está usa estos medios, la candidatura de Paula Narváez, es una apuesta valiente, y que representa un gran realismo. Simplemente, no vamos a volver a las plazas y a las ferias libres, ni a los teatros o estadios, para grandes manifestaciones públicas.

            Debo reconocer, que no me convencía mucho esto de la actividad política, por zoom o Google meet. Sin embargo, he tenido ocasión de participar en dos actividades, de la candidatura de Paula Narváez, y más allá, de que es mi candidata. Debo decir, que estoy gratamente sorprendido, de la forma en que se está empleando estas herramientas virtuales. Conversando posteriormente con personas que también participaron, se comprueba: Es mejor que las dinámicas tradicionales, porque se puede interactuar más con la candidata; el trabajo en grupos es más dinámico, se va a la medula en los temas; existe una transversalidad desconocida en las campañas tradicionales. En lo que respecta a los temas que me interesan sobre desarrollo regional y descentralización, así como en cuanto al plan de zonas extremas, para Arica Parinacota, Aysén y Magallanes, quedo totalmente satisfecho. La candidata Paula Narváez, no sólo está al tanto de lo que ha significado el PEDZE en Magallanes, sino que es partidaria de que se establezca como una política regional de desarrollo, permanente. Que no dependa de los gobiernos de turno. También apoya un fortalecimiento de la ley de rentas regionales, para un financiamiento efectivo de las regiones. Así mismo, manifestó su disposición a revisar la figura del delegado presidencial, para reducir sus atribuciones y competencias, potenciando al gobernador regional. En mi opinión el delegado presidencial, debiera eliminarse, pero con toda seguridad será materia de discusión constituyente.

            La semana concluyó con la esperanza de que el presidente, acepte el planteamiento de la presidenta del senado Yasna Provoste, y retire su requerimiento al TC, y promulgue el proyecto aprobado ampliamente en el parlamento. Sería una señal de sensatez, que permitiría descomprimir la tensión social acumulada, aliviar el dolor y la angustia de millones de personas.

            Para evitar el mal gobierno, debe apoyarse alternativas viables, innovadoras, con el coraje de desafiar el estatus quo, yo apoyo a una candidata de regiones.

Ernesto Sepúlveda Tornero

domingo, 18 de abril de 2021

EL CENTRO ANTARTICO INTERNACIONAL

                                              Durante esta semana, nos enteramos en Magallanes, que la etapa de ejecución del proyecto Centro Antártico Internacional (CAI), había ingresado a evaluación técnica en el ministerio de Desarrollo Social. Un paso largamente esperado, para un proyecto emblemático del plan de zonas extremas. El diseño realizado por la oficina del prestigioso arquitecto Alberto Moletto, se adjudicó luego de un concurso público internacional, donde participaron más de 70 proyectos.  El edificio representará un hito arquitectónico en la ciudad, y constituirá un centro de investigación, donde concurrirán cientos de científicos, tanto chilenos, como extranjeros. Se proyecta que prestará servicios a las misiones antárticas, de las principales potencias del mundo. Sus museos, acuarios, y centro de eventos, brindarán a la comunidad magallánica, un lugar de paseo y esparcimiento. Y constituirá un polo de atracción turística, y polo de desarrollo económico, tal como lo son otros centros, construidos tanto en Nueva Zelanda como Australia.   

                        El mecanismo de evaluación económica, de los proyectos del Plan de zonas extremas, lo ha efectuado el Ministerio de desarrollo social, bajo un enfoque de costo eficiencia. Esto ha permitido la aprobación de la totalidad de la cartera PEDZE. Se espera que la etapa de ejecución de este proyecto, siga este mismo camino.

                        La totalidad de la inversión pública en Chile, debe cumplir con un riguroso procedimiento, donde participan organismos políticos, como el Consejo regional, y organismos técnicos como  el Ministerio de desarrollo social, y las unidades formuladoras, tanto del gobierno regional, como de los ministerios sectoriales. Es a este procedimiento, que los distintos gobiernos, deben respeto. Constituyen la institucionalidad, que nos hemos dado como país, para asegurar que la inversión pública, satisfaga las necesidades sociales, las necesidades de la población, identificadas y descritas en cada proyecto.

                        Esta no es solo preocupación de burócratas, sino de todo ciudadano, por lo que ha llamado mucho la atención, la opinión emitida por la actual intendenta regional, quien, a propósito del ingreso a evaluación, del proyecto CAI, ha manifestado que “Hoy las prioridades son otras”. Aludiendo a que las necesidades sanitarias, y de la reactivación económica, harían desviar los recursos de este proyecto.  La máxima autoridad regional, no tiene competencia alguna en la evaluación técnica de proyectos. Constituye un serio error, el adelantar un juicio negativo acerca del proyecto CAI, cuando el ministerio de desarrollo social, recién inicia la evaluación técnica. Por otra parte, el plan de reactivación económica, diseñado por los ministerios sectoriales en la capital, involucra inversiones multimillonarias en todo el país. En una primera etapa se anunciaron 155 proyectos en todo Chile, todos de gran magnitud. Magallanes brilla por su ausencia, con escasos proyectos, incluso algunos ya terminados.

                        A un mes de las elecciones de gobernador regional, no parece razonable, que la última intendenta regional designada, pretenda alterar la marcha de proyectos que vienen en desarrollo, hace 7 años. Una de las tareas principales, del primer gobernador electo por el voto popular, será concretar la cartera de proyectos en ejecución. Despejar nudos de gestión, apurar los tramites administrativos. Acelerar la marcha de las licitaciones. Reducir el tiempo de tramitación de los proyectos. Se requiere habilidades de gestión, pero es la forma mas concreta de dar respuesta, a las necesidades de la población.

                                    No vamos a aceptar, que la construcción del Centro Antártico Internacional, sea dilatada, por decisiones políticas equivocadas. Seguiremos adelante con este proyecto, así como hicimos en su momento con el CADI UMAG. Otro centro científico, construido con el Plan de zonas extremas. Ha sido fundamental, en el combate contra el Covid, al permitirnos realizar en Magallanes, decenas de miles de análisis de test PCR, en su laboratorio de biología molecular.

                                    Estoy seguro que los magallánicos y magallánicas, valoran la importancia de los proyectos del Plan de zonas extremas, y el aporte sustantivo al desarrollo regional, y respaldarán la continuidad de los proyectos PEDZE. Es la tarea bien hecha, obras son amores.

Ernesto Sepúlveda Tornero

 

domingo, 11 de abril de 2021

TRABAJO Y SOLIDARIDAD

             Las galopantes cifras de la pandemia Covid, en las principales regiones de Chile, ha  generado una serie de interrogantes acerca de la estrategia sanitaria. El establecimiento de prolongadas cuarentenas y el confinamiento masivo de la población, parecieran no ser suficientes, para reducir la tasa de contagios.  Un aprendizaje que le ha servido también a otros países, es que una exitosa campaña de vacunación, no basta para impedir que se siga propagando el virus. Nuestra etapa actual, demuestra que estamos lejos de cantar victoria. Reducir la movilidad es una parte, lograr una más eficaz estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento, es algo fundamental. De lo que vivimos en el territorio de la zona extrema, Magallanes, podemos aportar también algunas enseñanzas. Al cabo de un año de confinamiento en base 1 y fase 2, logramos pasar a fase 3, y en localidades mas pequeñas, a fases superiores. Con una exitosa y masiva vacunación, seguimos entre las regiones con mas bajos casos. Sin embargo, nuevamente están surgiendo focos de contagio, en los mismos lugares que hace un año atrás. También se empieza a producir la multiplicación de eventos de reuniones sociales, y fiestas si respetar aforo. Muchos tememos, que se vuelva a producir la misma escalada de 2020.

                        Por lo pronto, resulta imprescindible, replicar experiencias exitosas de prevención, implementadas en los sectores esenciales. Particularmente en el sector construcción. El establecimiento de controles preventivos, aplicación de test de antígeno. EL cual se obtiene su resultado en escasos minutos, ha sido un elemento fundamental para evitar los focos, en las áreas productivas. Pero esta estrategia, requiere no sólo, el apoyo de las autoridades, para que pueda ser replicado en toda actividad laboral, que se este desarrollando. También requiere del compromiso de los empleadores y sus trabajadores. La colaboración es esencial. Y esa voluntad de aportar a la seguridad sanitaria de todos, de la comunidad, se debe demostrar cada día, Respetando horarios de toque de queda, aforos máximos, distancia física, y por supuesto uso de mascarilla y lavado de manos. Pero también, al momento de entregar información fidedigna y completa a las pesquisas sanitarias. Lo vimos acá en Magallanes, el año pasado, cuando estábamos en el peack de contagios. Las personas Covid positivas, informaban como máximo dos contactos estrechos. Se ocultaba la información de las demás personas, por temor a perjudicarlas. Una pésima lectura de la realidad. Y una irresponsabilidad, no sólo consigo mismos, sino con sus familias y entorno cercano.

                                    Dentro de todo este escenario de preocupación, hay esperanzas. No sólo en la construcción despliegan esfuerzos, también lo ha hecho la minería, el sector acuícola, la agricultura. Por su parte la autoridad del trabajo, ha aportado, aclarando las facultades que dentro de la pandemia Covid, tiene el empleador. En concreto, se reitera su obligación de adoptar, todas las medidas necesarias para proteger la vida y salud de sus trabajadores. Se establece que el empleador en cumplimiento de esta obligación, puede disponer la toma de muestras PCR, para catastrar contagios en el ámbito laboral. Siempre y cuando se respete los derechos fundamentales de los trabajadores. Esto resulta muy importante, para la tranquilidad y seguridad de los trabajadores. Asimismo, en los sectores esenciales de la economía, se ha implementado un programa de vacunación Covid, que ha tenido una excelente acogida entre los trabajadores. Y huelga decir, que promover la vacunación de todos los trabajadores y trabajadoras, resulta imprescindible, si aspiramos a superar esta etapa de la pandemia.

                                    Con toda seguridad, en las próximas semanas, seguiremos con cifras altas de contagios a nivel país, por lo que debemos seguir esforzándonos cada quien desde su lugar y de su área, para hacer un aporte positivo, para aliviar a los demás. En lo que respecta a nuestra región de Magallanes, debemos insistir en una conducta de responsabilidad. No podemos volver a repetir los errores del año pasado. Sectores altamente intensivos en mano de obra, en faenas de temporada, deben extremar cuidados, tomar los test PCR y test de antígenos antes de iniciar faenas. Y catastrar periódicamente a la totalidad de sus trabajadores. Por otra parte, quienes incurren en infracciones a las prohibiciones y restricciones sanitarias, deben ser sancionados como corresponde. Pero desde ya, que reciban la sanción de una sociedad indignada con justa razón.

                                    Aún nos queda mucho por recorrer, pero desde otros continentes, nos llegan luces de esperanza. En Israel, ya han retornado a las actividades normales, lo único que está detenido es el transporte aéreo internacional. Después de un masivo y acelerado proceso de vacunación, han reducido a niveles mínimos los contagios. Tan es así, que ya se autoriza circular sin mascarilla, y sin distanciamiento físico.

                                    Aún estamos, muy lejos, de llegar a eso, pero lo podemos lograr, y esperamos que todos quienes ejercen una actividad pública, los líderes de opinión, y también a los ciudadanos y ciudadanas, que esperan representarnos en las elecciones de mayo próximo, se unan en este clamor. Pedir responsabilidad, colaboración, respeto. La solidaridad ahora, tiene rostro, nombre y apellido, son los miles de trabajadores y trabajadoras sanitarios, que se la están jugando toda, por salvar vidas. No debemos fallarles.

 

Ernesto Sepúlveda Tornero

domingo, 4 de abril de 2021

UN PAÍS ESPERANDO LA ELECCIÓN

 

                        Al cabo de un año de esfuerzos, para controlar la pandemia Covid, en Chile los resultados son alarmantes. Sólo 32 de las 346 comunas existentes, se encuentran en fase 3 o superior. El 95% de la población del país se encuentra en cuarentena. Más de 30 mil personas fallecidas, y más de 8 mil contagios diarios, son cifras que hablan por sí solas. Todos los dardos apuntan a la zigzagueante estrategia del gobierno. Medidas como el permiso de vacaciones, autorizaciones de apertura al gran comercio, mantener abierto el aeropuerto a viajes internacionales, fueron adoptadas contra las recomendaciones de los expertos. Todo hace pensar que esas decisiones, fueron tomadas por el propio presidente Piñera. 

                        Cuando estábamos mas orgullosos, de lo bien que lo estábamos haciendo como país, con el programa de vacunación. Las 30 mil personas que partieron, muchas sin siquiera poder despedirse de sus familias., claman al cielo, exigiendo respuestas, exigiendo responsabilidades. La situación sanitaria, urge y demanda de todos, pero principalmente del gobierno, un cambio de enfoque. Aunque sólo quede un año de esta administración, las tareas de gobierno son indelegables, y se deben implementar todas las medidas que la situación amerite. No es tiempo de ortodoxias monetaristas, es el tiempo de un rol mas activo del estado. Una renta básica universal, que parecía utopía de izquierdistas trasnochados. Hoy es algo que aliviaría a esas personas, que han tenido que seguir saliendo a trabajar, en los momentos más álgidos de la pandemia. La ultra focalización del gasto social, es una estrategia que fracasó. Fue ineficaz para impedir la movilidad, y cortar la cadena laboral de contagios.

                          Es el momento de la política, de las grandes decisiones. El país clama por soluciones. No es tiempo de sacar ventaja, de los desastres y de los errores garrafales, del mal gobierno. Es tiempo de construir, de aportar. Quienes aspiran a gobernar mañana, tienen la primerísima responsabilidad. Ya no se puede sacar más rédito de las chambonadas del adversario. Hay que pensar en el país. Y es lo que debemos hacer todos, los que emprendemos, los que le ponemos el hombro cada día, los que vivimos vicisitudes, los que damos empleo. Todos tenemos que hacer nuestra parte. Siendo responsables, ni vacaciones, ni fines de semana largo, ni fiestas, ni borrachos saltándose el toque de queda. En los próximos meses, se juega la parte más importante de este partido, y debemos llegar todos al final.

                                 No es fácil, no se trata de tranzar las diferencias legítimas que tenemos, ni de hacer causa común con quien está dañando a Chile. Por el contrario, se trata de hacer un esfuerzo, para dejar de lado, el deporte favorito de hoy día. Dejar de lado la animosidad, contener la bronca. Está difícil. Vivimos tiempos, donde la paciencia no existe. Las personas están agotadas, hastiadas. Y en redes sociales, sobre todo, se pasa de un simple intercambio de opiniones, al insulto o a la amenaza. El tema es muy delicado, y quienes ejercen hoy el poder, deben actuar con prudencia. El país no tolera ya más improvisaciones, ni más decisiones de personeros invisibles, o decisiones unilaterales de un presidente, en caída libre. Desde luego, no se tolera más injusticias. Alzas unilaterales e injustificadas de los planes de salud, por ejemplo. Ya no resiste análisis.  Otras noticias, que antes sólo provocaban sorpresa, ahora provocan indignación. Por ejemplo, el enésimo anuncio de ganancias multimillonarias del sector financiero, en plena crisis económica, y en plena pandemia. O más recientemente, la noticia de ganancias siderales, de los negocios del presidente Piñera, administrados por un fideicomiso. Estoy seguro que ambas situaciones, se justifican legal y reglamentariamente. Es posible, incluso, que el caso de cuestionamientos al fideicomiso del presidente, no lleguen a acreditar delito ni falta. Pero lo que sí, es innegable, que mientras el país entero está sumido en una crisis de proporciones históricas, es impresentable, que la banca continúe estrangulando a las personas y a las mypes, y aumente ganancias, sobre los pulmones y los huesos de sus clientes. Lo del presidente y sus negocios, ojalá lleve a poner coto al vínculo entre dinero y política. Lo que claramente no se hizo en su caso, ni en 2010 ni en 2017, ni tampoco ahora en 2021. Sólo queda esperar mayor éxito en la regulación futura.

                                               Pese a todo, soy optimista, por la experiencia de nuestra tierra de Magallanes, se que, sosteniendo una restricción prolongada, y con un mediano esfuerzo ciudadano, se logran bajar los índices. Nosotros nos demoramos 1 año, entre fase 1 y 2.  También creo que podremos ponernos de acuerdo, por muy disimiles que sean nuestros puntos de vista. Existen puntos donde coincidimos una inmensa mayoría. El principal, trabajar para superar el mal gobierno. En mi caso, desde la centro izquierda, desde el progresismo, podemos construir una alternativa que no polarice más al país, que no profundice las diferencias, ni alimente las odiosidades. Trabajar para construir, un esfuerzo colectivo, que aúne voluntades, que integre.  Sólo así superaremos la grave crisis social, económica y política de nuestro país.

Ernesto Sepúlveda Tornero

domingo, 28 de marzo de 2021

PAUTAS PARA DECIDIR

                         Las elecciones de 10 y 11 abril, hoy se discute posponerlas, por las cifras Covid de las regiones más populosas del país. El consejo técnico asesor, nombrado por el gobierno, entre los que integra el colegio médico, así lo propuso. No existe acuerdo en el mundo político, entre el presidente que es de la idea de hacerlas en mayo, y los partidos de oposición, que plantean agregar un día más en abril. Incluso introduciendo bloques horarios. Para un ciudadano de a pie, que no es epidemiólogo, ni tampoco médico, resulta paradójico, que no se considere el escaso impacto en el aumento de contagios, que tuvo la votación del 25 de octubre de 2020. Votación de alta concurrencia, que incluso en Magallanes, se hizo en plena cuarentena. En otras palabras, no existe indicios, de que esa jornada electoral haya empeorado las cifras Covid. Mas bien, pareciera haber incidido en el empeoramiento, los permisos de vacaciones, el relajo de controles, proliferación de fiestas, reuniones sociales, y el retorno masivo del gran comercio.

                        Cualquiera haya sido el origen del aumento de casos Covid, en la región metropolitana, Valparaíso y Temuco, no resulta muy convincente, que la sola postergación de las elecciones, vaya a traer alivio, y mejoría de su condición sanitaria. Resulta increíble, que existiendo un proyecto en trámite hace varios meses, el parlamento y el ejecutivo, no hayan dado prioridad al establecimiento del voto a distancia. El voto postal, que existe en muchos países desarrollados, y funciona exitosamente, garantiza el distanciamiento absoluto entre electores. Cero contactos físicos, cero contactos con la urna, cero filas, cero aglomeraciones. Es un paso, que Chile debe dar, mas allá de la contingencia actual. Pero es urgente que se legisle, ampliando el abanico de posibilidades. Ya que por mucha fe que se le tenga a los expertos, o a la carismática presidenta del colegio médico, ninguna autoridad ni experto, puede fijar a ciencia cierta, una fecha efectivamente segura para votar.

                                    Sea en abril, o sea que se postergue para mayo la votación, el caso es que los electores enfrentaremos cuatro votaciones distintas. La elección de constituyentes, la de gobernadores regionales, alcaldes y concejales. Serán cuatro papeletas distintas, todas con un alto número de opciones. Lo importante, es que, para decidir entre esas opciones, concurramos informados.  En Magallanes, la pauta de decisión, son los aportes realizados a la región. Sea en el plano de gestión, en el plano social, académico, cultural. Si se trata de candidatos que ejercieron cargos públicos, cuales fueron sus aportes al desarrollo regional. En ese sentido, la elección que parece estar más clara, es la de gobernador regional. Los avances conseguidos en el período 2014 al 2018, con el plan de zonas extremas, y la consolidación de los proyectos que han continuado su ejecución hasta el día de hoy, posicionan al ex intendente Jorge Flíes como el candidato, con mayores realizaciones a su haber. Esto tiene particular importancia, en este momento, en que debemos proyectar la estrategia de desarrollo regional para el próximo decenio. Detrás de esta alternativa, se han congregado trabajadores, emprendedores, dirigentes sociales, jóvenes y estudiantes, representantes de la academia y la ciencia. El proyecto #LaRegiónQueQueremos, trasciende a las categorías políticas tradicionales, y por su transversalidad, está llamado a marcar una impronta, que servirá de pauta para las demás regiones extremas.

                                    Tanto en materia de control de la pandemia, como en materia de desarrollo regional, se requiere aunar esfuerzos, se requiere consensuar posiciones, y ejercer liderazgo. Es lo que nos ha faltado como país, durante la actual administración. Y lo necesitamos con urgencia, una autoridad que no tema tomar decisiones, que sea capaz de escuchar a todos, pero que cuando corresponda sea capaz de dirigir. Gobernar no consiste, solo en controlar el aparato público, se debe saber encantar a la sociedad civil, conducir a una comunidad, que se sienta partícipe de los desafíos, y consciente de las falencias. Como el pueblo que somos, sólo así, lograremos el desarrollo, sólo así lograremos el bienestar, sólo así lograremos la felicidad.

Ernesto Sepúlveda

                       

 

domingo, 21 de marzo de 2021

PALABRAS QUE SANEN

 

                                    En la última semana, han hecho noticias las expresiones de la presidenta del colegio médico, Izkia Siches. En un podcast difundido ampliamente, desliza duras palabras para referirse a las autoridades de gobierno, y su manejo de la pandemia. Varios de los aludidos reaccionaron enérgicamente, por considerar insultantes dichas expresiones. Y se ha generado una discusión en redes sociales, acerca de la pertinencia de ellas, y si corresponde a un debate, donde se dicen las cosas por su nombre. O constituyen mas bien, meros insultos dirigidos a quienes no tienes enfrente en ese momento. Se coordinó una declaración de reclamo, suscrita por los directores de servicios de salud, de todo el país. Y la ministra vocera, que también es médico, emitió una declaración suscrita en esa calidad, donde criticaba fuertemente a la doctora Siches. Unas expresiones motivadas por la molestia y la frustración de lidiar, con un gobierno indolente, fueron aprovechadas por el mismo gobierno, para infringirle una derrota política, a quien ha sido su mas tenaz crítica por la gestión sanitaria.

                                    El tema en cuestión, no debiera ocupar ningún segundo en pantalla ni en los otros medios. Se trata de expresiones ofensivas, que era fácil de prever, provocarían una reacción. Constituyen un despropósito, y no hay vuelta que darle. Porque nos distraen de nuestro objetivo principal, el esfuerzo por controlar la pandemia. Me incluyo dentro de los muchísimos que admiran a la doctora Siches, por algo ha sido incluida entre las 100 mujeres más importantes por la revista Time. Pero la admiración no nos puede cegar. Fue un error y se debe reconocer. Lamentablemente, la incapacidad de autocrítica, campea a ambos lados del espectro político. Y es notoriamente escasa, entre quienes aspiran a dirigir el país. Si uno se resbala, ahí está el resto abalanzándose encima, para pisotearlo o patearlo en el suelo.

                                    Aunque a ratos, parece algo pasado de moda, el respeto, el guardar las formas, es necesario para mejorar nuestra vida en sociedad. Es imprescindible en quienes dirigen y conviven en la actividad política. Los líderes políticos y sociales, tienen un primer deber, y es el contribuir con sus palabras y su actuar, a un clima de entendimiento y de paz. No es legítimo usar un lenguaje insultante, o denigrante, sólo para captar la atención. La degradación del adversario, el ataque a las minorías, está a la base de los totalitarismos que desangraron el planeta en el siglo XX. No hay que tomarlo con ligereza.       Y debemos estar atentos a identificar, a esos hombre y mujeres de la política, que hacen su discurso, en base a la descalificación de los otros. Los que fomentan la animosidad, cuando no, derechamente el odio, hacia los otros, no están en la senda de construir una sociedad mejor para todos y todas.

                                    No se trata de ocultar, de disimular, o de negar nuestras diferencias políticas, sociales, económicas, religiosas, por el contrario, se trata de reconocerlas y aceptarlas. La discusión democrática que iniciaremos este año, en la convención constituyente, se realizará así. Ningún sector podrá invisibilizar, ignorar, prohibir o suprimir al otro. En este momento cúlmine de nuestras vidas, cuando libramos una batalla sin igual, por nuestra sobrevivencia, estamos obligados a entendernos, a aceptarnos.

                                       Mirando nuestro trágico pasado histórico, creo que la forma de honrar a nuestros héroes y mártires, es haciendo que triunfe la cultura de la vida, por sobre la cultura de la muerte. Haciendo que brille la verdad, por sobre las tinieblas de la mentira y el engaño.  Debemos mirar al país, a nuestra comunidad de Magallanes, como miramos a nuestros hijos e hijas. Con qué amor y dedicación los cuidamos. Qué no hacemos, ¿qué no haríamos por ellos? Esa es la verdadera revolución. Ver a la sociedad, a la comunidad, como a nuestra propia familia. Velar por los otros, cómo velaban nuestros padres por nosotros mismos. Eso es lo radical, es lo más comprometido, lo más progresista, y a la vez lo más moderno e innovador. Mirar la esfera pública, como el lugar donde se comparte y se construye, para que mejoremos todos. Actuar con altruismo, hacer las cosas por la satisfacción de hacer lo correcto, porque es lo que debe hacerse, y no hacerlo, por codicia o por competir con los otros.

                                        Las nuevas respuestas, para las nuevas preguntas, las encontraremos de ese modo. Cuando nos demos cuenta, perderemos menos tiempo dando explicaciones o pidiendo disculpas, por lo que dijimos o dejamos de decir.

Ernesto Sepúlveda

domingo, 14 de marzo de 2021

ADIOS EN MARZO

                             

                              Un nuevo 11 de marzo ya pasó. La fecha que marca el ciclo anual de los gobiernos, y donde se miden los avances en sus compromisos. Para ser honestos, creo que hace rato, ese barómetro de la gestión, ha dejado de tener importancia para este gobierno. En su defensa se puede decir, que ha tenido que enfrentar un período de convulsión social, que no se conocía desde los años 70’. Este gobierno en particular, no estaba preparado para enfrentar el “Estallido social” de octubre de 2019. Otro gobierno de gerentes y de ingenieros, que se ve sorprendido por las ciencias sociales. Queda una enorme duda, de si alguno de los gobiernos que lo precedieron, con una postura progresista o centro izquierdista, lo habría hecho mejor. Pero, como esta columna es de análisis y no es un oráculo adivinatorio, dejemos establecido, de que nadie estaba preparado, para la magnitud, el alcance y masividad de octubre de 2019. Por otra parte, y también abonando, a título meramente explicativo, de la marcha del gobierno a marzo de 2021. Existe, un gran paréntesis, que suspendió toda posibilidad de cumplimiento, ni siquiera parcial, de los objetivos gubernamentales. Es una verdad mas grande que una catedral. La pandemia Covid, que se ha llevado a mas de 21 mil compatriotas, y ya suma 800 mil afectados, ha obligado a abocarse a lo principal, y lo principal es y seguirá siendo, sobrevivir. Superar la pandemia, hacer todo lo que está a la mano, para evitar mas muertes, para reducirlas, y para aumentar los vacunados.

            Todo lo anterior, hace que el inicio del último año de mandato de Piñera 2, quede marcado más por las interrogantes que por las certezas. Mas allá del esfuerzo sanitario titánico, que le correspondió liderar al gobierno, y tras el cual, todos los chilenos, nos pusimos. La evaluación general de la gestión política, es deficiente. La lentitud en adoptar las medidas económicas, que aliviarían a las familias. La derrota de tener que asumir dos retiros masivos de fondos previsionales, y la amenaza de un tercero. Quiebra de empresas, cierre de locales comerciales, restaurantes, desaparición de locales tradicionales por todo el país. Sumado a lo anterior, la agudización de los problemas de orden y seguridad pública, y acusaciones de violación a los DDHH. Asimismo, la incapacidad crónica para comprender que las reivindicaciones del pueblo Mapuche, tienen fundamento, y deben atenderse por el estado de Chile. Y que la violencia, los ataques incendiarios, quema de madera, de fundos y de vehículos, pueden combatirse con todo el rigor de la ley, respetando el estado de derecho.

                        Siendo algo no deseado ni buscado, la elección de constituyentes, y el inicio de sesiones de la Convención constituyente, marcará al gobierno de Piñera, como el gobierno en que el pueblo decidió terminar con la constitución de Pinochet. Una ironía de la historia, es que su base electoral, su apoyo político, provenga precisamente de quienes medraron en dictadura. Incluso hoy día, un ferveroso partidario de Pinochet, de su régimen y de su constitución, hoy anda travestido a social demócrata. Como si la historia, se pudiera borrar, u olvidar, sólo cambiándose de ropa. De algún modo, también eso forma parte del Chile que todos queremos superar.

                         

                Lo singular de nuestra historia de estos días, es que nos acercamos a un momento trascendental. Donde la autenticidad de los proyectos y de las personas que se postulan, será evaluado, será medido. Pocos dimensionan la real magnitud de los acontecimientos que estamos protagonizando. Construir las bases de un nuevo contrato social, de un nuevo entendimiento, no es tarea baladí. Es un momento histórico, y no podemos desaprovecharlo. Debemos concentrar todos nuestros esfuerzos en sacar adelante esta tarea, que se iniciará los días 10 y 11 de abril. Se equivocan quienes piensan, que hay que seguir convocando a la gente a manifestarse, mantener las calles encendidas. Eso sólo generará temor, en quienes debemos convocar masivamente a las urnas. Todos los esfuerzos deben orientarse a conseguir el mejor resultado electoral, que nos permita construir el país próspero, integrado e inclusivo que merecemos.

                No existe una dicotomía entre un país con pleno respeto a los derechos humanos, y un país con estabilidad social, donde se respete el orden y la seguridad pública. Así como tampoco es antagónico garantizar la libertad económica, libertad para emprender y desarrollarse, con un sistema que garantice derechos sociales, y establezca mínimos civilizatorios.

                Debemos concentrar toda nuestra energía vital, en el camino que viene, no en el que ya recorrimos. Llegamos hasta aquí, por una serie larga de procesos que se acumularon año tras año, somos herederos de quienes nos precedieron. Y seremos el eslabón en la cadena, que nos unirá al nuevo Chile que está por nacer. De nosotros depende, como vamos a entendernos, cuanto vamos a ser capaces de conciliar, de pactar, para llegar al mejor resultado para todos.

                Es un tiempo donde las habilidades blandas, el saber expresarse, saber conversar, son tan valiosas, como las destrezas técnicas, para saber los cuanto y los cómo de cada cosa. La nueva constitución no será obra de puros abogados constitucionalistas, ni de puros políticos profesionales. La variopinta gama de candidatos, da cuenta de la diversidad y de la complejidad de la sociedad del siglo XXI. Debemos aprender, sobre todo los de generaciones pretéritas, la tolerancia, la inclusión, así como la generación actual, debe valorar lo construido por sus padres y abuelos. Así se construye un país, así se organiza un pueblo, ejerciendo su derecho soberano a darse una nueva carta magna.

                Desde Magallanes, por la Región que queremos, seremos dueños de nuestro propio destino.

Ernesto Sepúlveda Tornero