domingo, 22 de marzo de 2026

TRABAJOS DE OTOÑO

 


              Este viernes 20 de marzo día de Santa Alejandra y San Alejandro, según el santoral católico, se produjo el equinoccio de otoño en el hemisferio Sur. Esto ocurrió a las 11:46-11:47 (UTC-3), es decir minutos antes del mediodía. La voz Equinoccio, proviene del latín, idioma universal en tiempos de esplendor del imperio romano. Combina las voces aequinoctium, de aequus “igual” y nox “noche’” es el momento del año en que el Sol se encuentra exactamente sobre el ecuador celeste, lo que provoca que el día y la noche tengan una duración aproximadamente igual en todo el planeta. La ciencia astronómica define al equinoccio como el instante en que el plano del Ecuador pasa por el centro geométrico del disco solar.​ En este momento, el eje de rotación de la Tierra no se inclina ni hacia el Sol ni en dirección opuesta.

Nuestros primeros padres, vivieron en contacto estrecho y en observación permanente de la naturaleza, la tierra y los cielos eran minuciosamente observados. En tiempos más remotos el resultado de esas observaciones, los saberes primigenios, se transmitieron a través de relatos, cánticos y otros recursos de la tradición oral. Más tarde se registró en piedra, tablillas de arcilla, y a medida que avanzaba el desarrollo cultural de los primeros pueblos, a través de complejos arquitectónicos de templos y observatorios.

El saber ancestral acerca de los fenómenos naturales fue esencial para el progreso de las antiguas civilizaciones. De este conocimiento dependían ciclos fundamentales de la agricultura y asociado a ello, de eventos religiosos.  La humanidad entera, buscaba la sobrevivencia en ambos lados de la esfera terrestre, tanto en el hemisferio Sur como en el norte, las antiguas civilizaciones consiguieron prosperar debido a la importancia que les dieron a los ciclos de la naturaleza.

En la antigua China durante las dinastías Zhou (c. 1046-256 a.C.) y la Dinastía Han (202 a.C.-220 d.C.), la llegada del equinoccio de otoño, era un evento muy importante del calendario agrícola, pues marcaba el inicio de la temporada de cosecha. Se celebraba el Festival de la Luna o Festival del Medio Otoño, donde se realizaban reuniones familiares, ofrendas a la luna y degustación de pasteles.

La civilización Maya, legó a la posteridad el fruto de un conocimiento científico único, sus avanzadas observaciones astronómicas, les permitieron construir templos alineados con el sol. Como el de Chichén Itzá, que, durante el equinoccio de otoño, gracias al movimiento de la luz del sol, produce la ilusión óptica de ver una serpiente descendiendo de la pirámide. Evento que se pudo apreciar nuevamente este 20 de marzo.

Asimismo, para los Incas, el equinoccio de otoño era un tiempo de preparación para la temporada de lluvias y la siembra. Realizaban ceremonias en honor al dios sol Inti y otras deidades relacionadas con la agricultura. El Pawkar Raymi se celebraba en Los Andes desde tiempos ancestrales, con la llegada del equinoccio y las primeras cosechas. Era la época de las lluvias y del culto a lo femenino.

Para el pueblo Mapuche el equinoccio es el Rimü.  Un tiempo que se reconoce porque las hojas de los árboles cambian de color y caen. Se inicia un proceso de descanso de la naturaleza. Las tierras ya han entregado sus frutos, y se muestran libres de cultivos, la madre tierra inicia su período de descanso.

En Chile, dependiendo de la zona del país, después de la cosecha de los frutos de la tierra, es momento de prepararla para un nuevo ciclo de cultivos. Es un tiempo de preparación, un tiempo también de planificar, por ejemplo, la rotación de cultivos. Se dispone el ensilaje de forraje para el ganado, de granos para las aves, y en general los agricultores comienzan a preparar la tierra para el invierno.

En algunas zonas del país en otoño se realizan las fiestas de la vendimia, evento que culmina un año de trabajos y cuidados abnegados del fruto de la vid, para concluir en la ancestral tarea de producir el oro líquido que irá a animar fiestas y a acompañar almuerzos y cenas familiares.

El equinoccio de otoño es el momento en que el día y la noche duran lo mismo, es el tiempo en que nuestros ancestros marcaron como la época del año para terminar la cosecha, para preparar la tierra para su ciclo de descanso. Un tiempo de reflexión personal para mirar lo que hicimos, lo que conseguimos, una buena cosecha, pródiga en frutos abundantes, o una cosecha escasa, magra, con escasos frutos. El inicio del período en que la tierra descansa, y se prepara para recibir nuevos cultivos, es una metáfora de nuestra propia vida. Cada vez debemos volver a separar la paja del trigo, cada vez debemos separar la maleza del fruto, para desechar una y conservar otro.

En los convulsionados tiempos que vivimos, donde los poderosos del mundo parecen ser dueños de la vida y la muerte del planeta, detenernos a observar la naturaleza, los cambios que esta experimenta en el ciclo de las estaciones del año, nos permite dimensionar que es lo esencial para cada uno de nosotros. Un conocimiento ancestral nos ha sido dado, para valorar la vida por sobre todas las cosas. Para valorar ese milagro que nace y crece en el silencio de la tierra, y que inevitablemente conduce a un nuevo ciclo de cosecha en el futuro. Es una esperanza para los pueblos, que llegue el momento en que la única orden del día, sea trabajar por la paz y el bienestar de la gente. Sin estridencia, sin odiosidad, sin anteojeras ideológicas, sólo la simple y mera lucha por una sociedad más próspera y equitativa.

              Trabajos de otoño, coseché el cerezo, hice licor para compartir en el crudo invierno.

Ernesto Sepúlveda Tornero

Punta Arenas, lunes 23 de marzo de 2026.-

https://www.directemar.cl

https://www.conadi.gob.cl/storage/docs/Libro_WALL_TRIPANTU_b.pdf

https://www.uct.cl/actualidad/noticias/el-regreso-del-sol-winon-antu-y-su-importancia-en-el-pueblo-mapuche/

https://www.transporterra.com/es/blog/el-equinoccio-de-otono-y-las-civilizaciones-antiguas-importancia-agricola-n248

 

 

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