domingo, 19 de julio de 2026

EMERGENCIA Y RECONSTRUCCIÓN

 

EMERGENCIA Y RECONSTRUCCIÓN

Esta semana las intensas lluvias y viento huracanado ocasionaron severos daños a la infraestructura pública y los hogares de miles de personas en Chile. Lo más doloroso fueron las pérdidas de vidas humanas, que enlutaron al país entero. Somos un país de catástrofes naturales, cuando no es un verano de fuego que se lleva miles de hectáreas y poblaciones completas, son inundaciones feroces que destruyen el patrimonio de toda una vida. O los sismos que ya forman de la vida cotidiana de gran parte del territorio. La fuerza de la naturaleza se hace sentir mostrándonos lo frágiles y pequeños que somos. Como es característico en Chile, la solidaridad entre vecinos, la solidaridad de empresas, clubes deportivos, iglesias, no se hace esperar. Junto al esfuerzo del estado, a quien siempre se reclama mayor celeridad. En esta ocasión el trabajo más fuerte ha sido de los gobiernos regionales y los municipios. En los territorios las fuerzas armadas y de orden, junto a las autoridades locales son el primer canal para llegar a cada sitio afectado. Como suele suceder en estos casos, los medios de comunicación social, han tenido desempeños dispares, en cuanto a entregar información útil y veraz a la población. Mientras las radios en general, han cumplido una destacada labor informativa, los noticieros de la TV, y sus periodistas desplegados en terreno, han repetido el libreto de anteriores tragedias. Repiten sin pausa entrevistas a personas afectadas, que, en medio de su dolor e impotencia, son conminados a describir lo que sienten, ojalá forzando alguna lágrima que redoble la carga emotiva.

Lamentablemente existen también algunos políticos que tratan de captar atención y cámaras, incluso por encima de los principales afectados. Es tan notorio que no se sabe a quién tratan de engañar. En instancias como estas es donde se aprecia a las autoridades que realmente se entregan al servicio público y cumplen su labor con dedicación total.

El ejecutivo se desplegó en las zonas más afectadas, como corresponde en momentos tan sensibles como este. Los ministros sectoriales todos en sus funciones, menos el de minería que anda en cometido en el extranjero. Algunos políticos ultra conservadores han realizado comparaciones odiosas e inadecuadas, entre la respuesta dada por la administración anterior, y la dada por esta. Es deseable que se desechen definitivamente este tipo de prácticas que son lo peor de la política, no todo se vale ni en la política ni en la vida. Esas acciones afiebradas solo distraen las energías y la atención ciudadana, del objetivo central que debe convocarnos a todos.

De una forma muy patente se nos mostró una vez más, la importancia de la acción del estado ante situaciones de catástrofe. Es evidente que contar con los recursos disponibles en los gobiernos regionales hace la diferencia entre una respuesta oportuna, y una que termina no llegando hasta que las personas lo han perdido todo, y ya nada se puede hacer. En este escenario cobra relevancia la petición de los Gobiernos Regionales al ejecutivo, de retrotraer la decisión del Zar de la economía, que recortó los presupuestos regionales. Que se devuelva el recorte al menos a las regiones afectadas por los temporales, no parece tan descabellado, considerando que ya han comprometido el ítem destinado a emergencias para todo el año.

Es inevitable recordar calamidades anteriores sufridas por nuestro pueblo. Quizás la más importante por su magnitud, alcance y personas afectadas, fue el terremoto de 2010. Este ocurrió concluyendo el mandato de la presidenta Bachelet, y le tocó al difunto presidente Sebastián Piñera iniciar la titánica tarea de reconstrucción. Eso es lo que somos en Chile, una tierra que periódicamente es golpeada por la naturaleza o por acción humana, afectando la vida de miles o millones, y cada vez desde el más pequeño y humilde, hasta el más poderoso, nos ponemos todos manos a la obra para volver a levantarnos. Sin banderas partidarias, ni consignas sectarias, todos con el mismo objetivo. La experiencia empresarial del presidente Piñera, sirvió en esa oportunidad para agilizar la respuesta, movilizando tanto recursos públicos como del sector privado. También hay que decirlo, su experiencia política, le permitió convocar a todos los sectores sociales y políticos del país a la tarea de la reconstrucción.

Esto nos lleva a un aspecto que parece menor, pero es medular para entender las decisiones de nuestros actuales gobernantes. El uso de un lenguaje que pretende darle sentido distinto a las mismas palabras. El abuso del término emergencia, como recurso discursivo de campaña, termina quitándole el peso y la importancia. Termina restándole gravedad a la emergencia real, cuando esta sucede. Cuando ahora estamos ante una verdadera emergencia, se corre el riesgo de que la ciudadanía no tenga la respuesta adecuada y proporcional que se espera. Porque lisa y llanamente se machacó tanto con la supuesta emergencia en la que el país completo se encontraba, que ahora no se entiende o no se cree.

Pasa lo mismo con el término “Reconstrucción”. No cabe duda que el proceso al que convocó el presidente Piñera tras el terremoto de 2010, fue de “Reconstrucción nacional”, y cual más, cual menos, nos sumamos todos de Arica a Punta Arenas. También con este término sucede lo mismo, la actual administración, abusó tanto, que se le quitó el contenido de esfuerzo colectivo, de tarea país. En este caso, mas encima se utilizó para bautizar una reforma integral que busca transferir poder y recursos públicos, hacia sectores más acomodados. La consecuencia de esto, es que, si no entendemos todos, las mismas cosas cuando usamos los mismos términos, corremos el riesgo de entendernos cada vez menos. Ese camino puede ser útil para quien rehúye de las voces de los demás, y prefiere que se escuche solo la suya propia. Pero esa vía es el autoritarismo, que en Chile ya lo vivimos, y la sociedad lo ha rechazado ampliamente.

Lo que parecen frases dichas al pasar, van construyendo realidad, y esta se independiza de sus creadores. Ninguno de nosotros sabe lo que va a pasar con la mega reforma de “reconstrucción”, ni siquiera el ministro Quiroz se atreve a señalar en qué año la economía se va a recuperar. Mucho menos se aventura a afirmar cuando se va a terminar con el déficit fiscal que sólo se incrementará con la reducción de los impuestos empresariales. Pero aquí vamos, ya no se puede volver atrás, y sólo queda esperar que quienes hoy ejercen el poder de manera omnímoda, al calor de una modesta mayoría de un voto, se den cuenta de que el país lo conformamos todos, y no sólo un pequeño grupo de privilegiados.

Algo que parece de Perogrullo, pero a ratos se olvida. Para enfrentar una verdadera emergencia, como grandes inundaciones, sismos, u otros desastres, se requiere aunar voluntades de todos, no sólo del estrecho anillo de poder. Y para convocar a las fuerzas vivas del país a una verdadera reconstrucción, se debe partir por escuchar, por entender, y por acoger los puntos de vista distintos.

Nunca hay que olvidar que cuando suena la campana o la sirena dando la voz de alerta, se despiertan emociones y sentimientos, que no se pueden manipular ni instrumentalizar. En instancias de peligro, surge un sentimiento de amor por el prójimo que debiéramos mantener siempre. También un sentimiento profundo de amor a la patria, que se muestra incluso cuando en los sitios afectados, los vecinos clavan su bandera chilena al iniciar la limpieza para la reconstrucción.

Es un amor primario que conmueve hasta el alma, es un llamado al resto de Chile, es una reafirmación de la resiliencia que nos caracteriza. Son las ganas de salir adelante, las ganas de vivir, una pulsión vital irresistible. Una fuerza que termina movilizando a la sociedad completa.

El tiempo actual, con todas sus complejidades y urgencias, requiere liderazgo, no sólo figuras de poder. Liderazgo capaz de convocar y aunar, para servir al país sin etiquetas, sin buscar ganancias ni ventajas. Pienso en ese enorme presidente que fue don Ricardo Lagos Escobar, que el mejor ejercicio y la mejor práctica para quienes hoy conducen los destinos de la patria, sea buscar en figuras como esa, la orientación y el ejemplo de cómo se sirve mejor al pueblo de Chile.

Ernesto Sepúlveda Tornero

Punta Arenas, lunes 20 de julio de 2026.-

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