domingo, 16 de agosto de 2026

UN AMOR NO CORRESPONDIDO: GOBIERNO DE CHILE Y TRUMP

 


La publicación de un video oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos volvió a instalar en el centro del debate uno de los conceptos más controvertidos de la política exterior estadounidense: la Doctrina Monroe. La presentación coincide con la realización esta semana en Panamá de un nuevo encuentro de la iniciativa “Escudo de las Américas”, programa que reúne a los países con gobiernos afines a la línea política de Trump. De lo que se trata es de materializar la estrategia de política exterior de los Estados Unidos, que se lanzó en diciembre de 2025, como una reedición de la doctrina Monroe. Aunque el gobierno de Chile no ha adherido formalmente a esta iniciativa, sí ha participado de los dos encuentros realizados hasta ahora. En esta segunda reunión el ministro de guerra de Trump, Pete Hegseth pronunció un encendido discurso anunciando una nueva era de dominio y control estadounidense sobre lo que denominó su “patio trasero”. Dentro de esta verdadera bravata, el secretario de Guerra llamó a los países latinoamericanos a aumentar su gasto en defensa, a realizar acciones en contra del narco tráfico, y abandonar la Corte Penal Internacional. Entre los presentes en Panamá se encontraba el ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros, quien marcó distancia manifestando que el gobierno de Chile evaluará la propuesta de EEUU, y entregará una respuesta en noviembre. Asimismo, manifestó que Chile no es el patio trasero de ningún país.

Como pocas o casi ninguna vez ha ocurrido en estos meses de la actual administración, la breve frase del ministro Barros, contó con apoyo transversal. Lo mismo ha ocurrido con la declaración del canciller Pérez, en el sentido de que Chile no abandonará la Corte Penal Internacional.

              Las expresiones de representantes del gobierno de Trump denotan una clara visión imperialista, que ya sufrió el continente y el mundo en el siglo XX. La referencia a la doctrina Monroe, alude a lo que se considera los fundamentos de la política exterior de Estados Unidos, contenidos en el mensaje anual al Congreso de la Unión, del presidente James Monroe, el 2 de diciembre de 1823. Los cuatro puntos fundamentales fueron:

1.-Estados Unidos no interferiría en los asuntos internos ni en las guerras entre las potencias europeas;

2.- Estados Unidos reconocía y no interferiría con las colonias y dependencias existentes en el hemisferio occidental;

3.- El hemisferio occidental estaba cerrado a la colonización futura;

4.- Cualquier intento por parte de una potencia europea de oprimir o controlar a cualquier nación del hemisferio occidental se consideraría un acto hostil contra Estados Unidos.

 El discurso de Monroe de 1823 se inspira en la preocupación que existía tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, de que las potencias continentales intentaran restaurar las antiguas colonias de España en Latinoamérica. Estados Unidos también estaba preocupado por las ambiciones territoriales de Rusia en la costa noroeste de Norteamérica. Lo que en los hechos ocurrió es que las llamadas potencias continentales no tenían aparentemente intenciones serias de recolonizar Latinoamérica. Por lo que la declaración política de Monroe fue ignorada durante décadas fuera de los Estados Unidos. De hecho, en 1833 el Reino Unido ocupó las Islas Malvinas, sin oposición de los Estados Unidos. Esta doctrina se volvió a invocar en 1845 y en 1848, cuando el presidente James K. Polk, advirtió a Gran Bretaña y España que no establecieran posiciones en Oregón, California ni en la península de Yucatán, en México. Polk reinterpretó la doctrina en función del espíritu imperante del Destino Manifiesto, que afirmaba que las naciones europeas no debían interferir con la expansión territorial proyectada por Estados Unidos.

Al concluir la Guerra de Secesión, Estados Unidos concentró tropas en el Río Grande para apoyar la exigencia de que Francia retirara su reino títere de México. En 1867, en parte debido a la presión estadounidense, Francia se retiró. A medida que el poderío militar y económico de los Estados Unidos se fue acrecentando, la doctrina Monroe se fue reinterpretando y extendiendo. Así ocurrió en el período del presidente Theodore Roosevelt en 1904 añadió el “Corolario de Roosevelt” a la Doctrina Monroe estableciendo que, en casos de faltas flagrantes y crónicas por parte de un país latinoamericano, Estados Unidos podía intervenir en los asuntos internos de ese país. Ese fue el fundamento de las intervenciones efectuadas durante el siglo XX en países de América Latina, especialmente en el Caribe.

Durante las largas décadas de la guerra fría, el gobierno de los Estados Unidos ejerció con mano de hierro el control de América Latina. La doctrina de la seguridad nacional surgida en los años 60´ para neutralizar la influencia de la Unión Soviética en el continente, fue inoculada a los institutos armados y a la oficialidad de las fuerzas armadas de todo el continente. Fueron los años dorados de la Escuela de las Américas de Panamá, donde se graduaron quienes luego encabezarían, los organismos de represión y exterminio de las dictaduras militares.

El anuncio efectuado esta semana por el gobierno de Trump, renueva los impulsos policíacos y cuasi imperiales del gobierno de los Estados Unidos sobre el hemisferio occidental, y constituye una señal de alerta para el gobierno de Chile. Ni los gestos de cercanía demostrados, como el participar del Escudo de las Américas, ni la decisión de salir de la Organización de países no alineados, ha servido para complacer al jerarca norteamericano. Los gestos amistosos no han sido correspondidos, Chile ha sufrido la imposición de arancel del 12,5% sin ninguna contemplación, peor aún, hoy ha sido incluido en un listado de países que supuestamente estarían violando las normas arancelarias aplicadas por Trump a productos chinos.

Estamos conscientes de la cercanía ideológica de la actual administración con el gobierno de Trump, y que es facultad del presidente de la república la conducción de la política exterior, pero como dice un slogan de una histórica radio: “La verdad está en los hechos”. Y los hechos nos muestran de manera categórica que ni la adhesión incondicional y entusiasta a la estrategia imperialista de Trump, va a librar a nuestro país de la arbitrariedad y el chantaje. Someterse con la esperanza de un trato benévolo, traiciona nuestras tradiciones republicanas. Una errada decisión en esta materia expone al país a perjuicios directos e indirectos que no se pueden dimensionar.

Como en tantos otros aspectos de la vida pública, en una sociedad democrática, no parece ser la mejor solución, la imposición sin debate de la postura del gobierno de turno. La adhesión automática al ideario político de Trump, del cual la administración actual es tributaria, generaría un conflicto político de proporciones bíblicas, justo cuando el oficialismo busca retomar la agenda. Como hemos dicho innumerables veces antes, lo recomendable es el dialogo, los ex cancilleres de los gobiernos progresistas, y los ex presidentes y ex presidenta tienen mucho que aportar en este ámbito. Experiencia invaluable que Chile no puede desperdiciar.

Ernesto Sepúlveda Tornero 

Punta Arenas, lunes 17 de agosto de 2026.-

Ver más en:

https://www.britannica.com/event/Monroe-Doctrine/Application-and-extension-of-the-Monroe-Doctrine

 https://elpais.com/internacional/2025-12-05/trump-advierte-de-que-europa-se-enfrenta-a-la-desaparicion-de-su-civilizacion.html

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2026/08/11/eeuu-revive-la-doctrina-monroe-y-apunta-a-crear-un-protectorado-hemisferico-que-incluiria-a-chile.shtml

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario